El sistema climático global atraviesa una fase de transición tras el debilitamiento de La Niña, lo que abre paso al desarrollo de El Niño, un fenómeno caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. En las últimas semanas, distintos pronósticos internacionales comenzaron a advertir sobre la posibilidad de un evento de gran intensidad hacia el segundo semestre de 2026.
El climatólogo Daniel Swain señaló que existen indicios crecientes de un episodio “significativo, fuerte o muy fuerte”, con una probabilidad estimada del 22% de que alcance la categoría de “súper” hacia agosto. En la misma línea, el meteorólogo Ben Noll advirtió que este escenario podría alterar la frecuencia y magnitud de fenómenos extremos a nivel global, incluyendo sequías, inundaciones, olas de calor y tormentas intensas.
Sin embargo, otros análisis introducen matices. Desde el portal especializado Meteored sostienen que aún no hay evidencia suficiente para confirmar un evento extraordinario. Según sus proyecciones actuales, el fenómeno se ubicaría dentro de un rango moderado a fuerte, sin alcanzar los niveles registrados en episodios históricos como los de 1997-1998 o 2015-2016. Además, remarcan que los indicadores más confiables se consolidarán recién hacia junio.
En términos generales, El Niño suele asociarse en Argentina con un aumento de las precipitaciones en amplias regiones del país, especialmente en el centro y el litoral, lo que incrementa el riesgo de inundaciones. Al mismo tiempo, puede modificar patrones térmicos y afectar actividades productivas como la agricultura.
A pesar de las diferencias entre modelos y pronósticos, los especialistas coinciden en la necesidad de cautela. La evolución del fenómeno dependerá de múltiples variables oceánicas y atmosféricas que aún están en desarrollo. En este contexto, recomiendan seguir los informes oficiales y evitar conclusiones anticipadas ante un escenario que continúa siendo dinámico e incierto.
Por otra parte, diversos estudios advierten que el contexto de calentamiento global puede amplificar los efectos de estos eventos. En ese sentido, incluso un El Niño de intensidad moderada podría generar impactos más severos que en décadas anteriores, debido a las temperaturas globales récord registradas en los últimos años.
