A cinco días de la tragedia que conmocionó a Tucumán, el lugar donde murieron Mariano Robles (28) y Solana Albornoz (32) sigue prácticamente sin cambios, lo que reavivó fuertes críticas por el estado de abandono en la zona.
El hecho ocurrió en un camino de Villa Nueva Italia, en Tafí Viejo, donde la pareja —que regresaba de un casamiento— fue arrastrada por la corriente de agua tras quedar atrapada en un sector crítico del trayecto.
Hoy, el escenario continúa siendo peligroso: el camino presenta barro, piedras de gran tamaño, restos de pavimento levantado y sectores anegados que dificultan seriamente la circulación. Las lluvias recientes incluso agravaron las condiciones, volviendo el terreno más inestable.
Uno de los puntos más críticos sigue siendo el badén donde ocurrió el hecho. Allí, incluso con precipitaciones leves, se forma una corriente con suficiente fuerza como para arrastrar vehículos, lo que mantiene el riesgo latente para cualquiera que transite por la zona.
A pesar de la gravedad del caso, no se observan obras, mejoras ni señalización adecuada. Las advertencias improvisadas fueron arrastradas por el agua y el lugar continúa sin indicaciones visibles que alerten a los conductores.
Vecinos del sector aseguran que esta situación no es nueva: cada vez que llueve, el camino se vuelve intransitable y peligroso. Por eso, reclaman medidas urgentes y advierten que podría repetirse otra tragedia si no hay intervención inmediata.
El caso no solo dejó dos víctimas fatales, sino que también expuso un problema estructural: caminos en mal estado, falta de mantenimiento y ausencia de prevención en zonas donde circulan vehículos, incluso en horarios nocturnos o durante eventos.
