A pesar de ser señalada como la Legislatura más cara del país, el legislador kirchnerista Gerónimo Vargas Aignasse salió a defender a capa y espada el presupuesto del parlamento tucumano y respondió con dureza a las críticas formuladas por el presidente de La Libertad Avanza Tucumán, Lisandro Catalán.
El cruce se produjo luego de que Catalán cuestionara el funcionamiento de la Legislatura provincial, a la que acusó de estar completamente desconectada de la realidad que viven los tucumanos. Frente a ello, Vargas Aignasse calificó las críticas como “falsas y malintencionadas” y apuntó directamente contra la dirigencia libertaria en la provincia.
Sin embargo, las críticas sobre el elevado costo de la Legislatura tucumana continúan siendo uno de los principales cuestionamientos que realiza La Libertad Avanza. Un poder Legislativo que se ubica como una de los más onerosos del país en relación a la cantidad de habitantes y a la calidad de los servicios públicos que recibe la población.

El problema no es solo presupuestario, sino también político. La Legislatura ha sido señalada reiteradamente como un ámbito de contención del poder antes que como un espacio de control, debate y producción normativa de calidad. Proyectos clave para el desarrollo de la provincia suelen quedar relegados, mientras se priorizan acuerdos internos que garantizan gobernabilidad, pero no soluciones de fondo para los tucumanos.
En ese contexto, la defensa cerrada del presupuesto legislativo choca con una realidad que se impone en las calles: barrios sin cloacas, servicios colapsados y una pobreza estructural que no encuentra respuestas concretas desde el Poder Legislativo. Mientras los números se justifican en porcentajes y tecnicismos, crece la percepción de que la Legislatura funciona como una isla de privilegios, desconectada del esfuerzo que realiza la mayoría de los ciudadanos para llegar a fin de mes.
