El Ministerio de Salud y la Agencia Federal de Emergencias pusieron en marcha un sistema nacional de monitoreo para anticipar riesgos, coordinar recursos y desplegar hospitales móviles frente a inundaciones, tormentas y otras emergencias climáticas.
Argentina comenzó a reforzar su estructura de prevención y respuesta ante los posibles efectos de El Niño durante los próximos meses. El Ministerio de Salud de la Nación y la Agencia Federal de Emergencias implementaron un sistema de monitoreo que combina información meteorológica y sanitaria, mapas georreferenciados y coordinación con las provincias.
La nueva central de monitoreo funciona dentro de la Dirección Nacional de Emergencias y permite visualizar sobre mapas la ubicación de hospitales, centros de salud, poblaciones vulnerables y recursos disponibles. El objetivo es identificar con anticipación las zonas que podrían resultar afectadas y acelerar la toma de decisiones ante una emergencia.
El sistema tendrá alcance federal y permitirá que las provincias incorporen información propia y accedan a los análisis realizados por la Nación. Además, la plataforma podrá utilizarse para monitorear otros eventos, como inundaciones, incendios forestales, tormentas, viento Zonda y actividad volcánica.
Uno de los principales componentes será el despliegue progresivo de infraestructura sanitaria. El esquema contempla patrullas sanitarias móviles, puestos avanzados de estabilización y hospitales modulares que podrán trasladarse a las zonas afectadas para complementar la capacidad de los centros de salud locales.
Los hospitales modulares cuentan con 60 camas, cuatro puestos de shock y cuatro camas de terapia intensiva, además de espacios de atención general. Según las autoridades, pueden ser trasladados por tierra en menos de 72 horas o mediante aeronaves cuando la situación requiere una respuesta más rápida.
La estrategia toma como antecedente las inundaciones de Bahía Blanca, donde un hospital móvil llegó a absorber cerca del 90% de la demanda sanitaria durante la emergencia. De esta manera, el hospital permanente pudo concentrarse en los pacientes que requerían atención de mayor complejidad.
El monitoreo estará especialmente enfocado en la evolución de El Niño y sus posibles efectos sobre distintas regiones del país. Los principales impactos podrían concentrarse en el Litoral, el norte argentino y sectores cordilleranos, aunque las zonas afectadas dependerán de la evolución del fenómeno y de las condiciones meteorológicas particulares de cada momento.
Las autoridades remarcaron que la presencia de un Niño fuerte no permite determinar con meses de anticipación dónde ocurrirá una inundación o una tormenta. Por eso, el seguimiento permanente de los indicadores oceánicos y atmosféricos será fundamental para definir dónde y cuándo desplegar los recursos.
El nuevo esquema también incorpora la vigilancia epidemiológica. Después de inundaciones y otros desastres pueden aumentar determinados riesgos sanitarios, por lo que la información georreferenciada permitirá detectar posibles brotes, localizar pacientes, organizar campañas de vacunación y reforzar el control de vectores.
A través de herramientas como la plataforma Virtual SICOM, Nación y las provincias podrán coordinar recursos, compartir información y definir refuerzos en las zonas consideradas críticas. El objetivo es evitar que una emergencia climática termine provocando además una crisis sanitaria.
Con este sistema, Argentina busca llegar preparada a los meses de mayor impacto potencial de El Niño. La combinación de monitoreo meteorológico, mapas georreferenciados, coordinación federal y hospitales móviles apunta a reducir los tiempos de respuesta y sostener la atención sanitaria ante eventuales inundaciones, tormentas severas y otros fenómenos extremos.
