Con una inversión superior a los 6.600 millones de dólares, el Ejecutivo nacional anunció un ambicioso programa para ampliar la red de transporte eléctrico. Las obras serán financiadas por el sector privado y buscan modernizar la infraestructura energética en todo el país para evitar los cortes de luz.
El Gobierno nacional anunció esta semana un plan estratégico para la ampliación del sistema de transporte eléctrico, que incluye la construcción de 5.610 nuevos kilómetros de líneas de alta tensión. El proyecto, que representa un incremento del 38,3% respecto a la red actual, será financiado íntegramente por empresas privadas mediante un esquema de concesión.

El objetivo principal de la iniciativa es mitigar los cuellos de botella en el sistema, mejorar el servicio y reforzar el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), cuya infraestructura ha sufrido un fuerte deterioro por la falta de inversiones durante las últimas décadas. “Estas inversiones apuntan a mejorar el servicio, algo imprescindible en un país preso de distorsiones”, aseguró el vocero presidencial, Manuel Adorni.
Inversión privada y obras prioritarias
El monto total de la inversion supera los 6.600 millones de dólares y se centrará en obras consideradas de ejecución prioritaria, distribuidas a lo largo del país. Entre los proyectos más destacados se encuentran nuevas líneas de 500 kV en Buenos Aires, Mendoza, Chubut, Santa Cruz, Catamarca y Salta, además de interconexiones internacionales con Bolivia y Paraguay.
La última obra de alta tensión se realizó en 2017. Desde entonces, solo se concretó el 38% de las obras previstas, mientras que la demanda energética creció un 20%. Hoy, un 35% de las instalaciones se encuentran al borde de su vida útil.
Evaluación técnica y desafíos estructurales
El listado de obras fue definido a partir de estudios realizados por la Comisión de Transporte Eléctrico, que integran entidades del sector como la CFEE, UESTEE, CAF, ATEERA y CAMMESA. Estas obras buscan dar respuesta a una infraestructura que requiere modernización urgente para acompañar el crecimiento de la demanda y evitar interrupciones en el suministro.
Una mirada al futuro energético
La implementación de este plan forma parte del Plan de Contingencia 2024-2026, que apunta a revertir la situación crítica del sistema eléctrico y garantizar un servicio más confiable y eficiente. A través de la colaboración público-privada, el Gobierno apuesta a dar un salto de calidad en la infraestructura energética del país.
Con esta estrategia, la administración nacional busca transformar uno de los sectores más rezagados de los últimos años, garantizando no solo mayor confiabilidad del servicio, sino también una base sólida para el crecimiento económico a largo plazo.
