Tres grandes marcas de ropa decidieron bajar sus precios hasta un 40% para adecuarse al nuevo régimen de importaciones. Las marcas buscan adaptarse a las medidas del Gobierno Nacional.
En un contexto de caída en las ventas y creciente competencia por el ingreso de productos importados, tres grandes marcas de indumentaria decidieron bajar sus precios hasta un 40%. La medida responde al nuevo esquema de reducción de aranceles anunciado por el Gobierno, que impactó directamente en los costos de producción y comercialización. Así, las marcas buscan adaptarse a un mercado más competitivo y volátil.
La marca Equus fue la primera en anunciar la baja de precios, con reducciones que alcanzan el 40% en sweaters, camisas, pantalones, jeans y camperas. “Estamos convencidos de que como argentinos debemos acompañar a nuestros consumidores en este momento clave de recuperación económica”, expresaron Pedro y Martín Wolfsohn, CEOs de la empresa. En su catálogo ya se pueden encontrar sweaters y pantalones desde $49.900, camisas desde $59.900 y camperas desde $84.900.
Etiqueta Negra y Gola, marcas dirigidas por Federico Álvarez Castillo, también aplicaron rebajas. “Bajamos los precios porque se redujeron los aranceles de importación. Nos adecuamos a la nueva normativa y eso se traslada al consumidor”, explicó el empresario. En algunos casos, las bajas llegan al 10%, como ocurrió con una remera de algodón que pasó de costar $79.000 a $76.000. La modalidad de estas marcas es mixta: producen parte en el país y otra parte la importan, lo que determina el nivel de descuento.
Caída de ventas, auge de importaciones
Estas decisiones empresariales llegan en un contexto de fuerte crecimiento en las importaciones de textiles e indumentaria. Según la Fundación Pro Tejer, el primer trimestre del año marcó un récord histórico: las importaciones de ropa crecieron un 86% interanual en volumen, mientras que los textiles aumentaron un 109%.
Hoy, el 67% de las prendas que se consumen en el país son de origen importado, mientras que las de producción local representan solo el 33%, el valor más bajo en años. Las compras mediante courier para comercio electrónico también crecieron a tal punto que fue necesario ampliar la infraestructura aeroportuaria para recibir más paquetes.
El fenómeno no pasa inadvertido en el sector industrial. Desde Pro Tejer advierten que el crecimiento de la importación “evidencia la presión externa que enfrenta la industria textil nacional” y denuncian que “el retroceso se traduce en cierre de empresas, pérdida de empleo y una racionalización forzada del sector productivo”.
A su vez, responden a las críticas sobre los elevados precios locales: “El 80% del valor que paga un consumidor por una remera premium en un shopping está compuesto por costos que no tienen relación con la producción, el diseño o la rentabilidad industrial”.
Descuentos, cuotas y supervivencia
Más allá de estas reducciones recientes, varias marcas ya venían ofreciendo promociones agresivas, cuotas sin interés y rebajas temporales para estimular la demanda. Sin embargo, la baja generalizada de precios permanentes marca un cambio de tendencia: las grandes marcas entienden que para sobrevivir en un mercado de alta competencia y consumo retraído, deberán resignar márgenes y adaptarse a un entorno donde lo importado es cada vez más dominante.
La pregunta que queda flotando es si estas estrategias alcanzarán para sostener el entramado local de producción o si, por el contrario, será el inicio de una nueva ola de dependencia externa en el rubro textil.
