El proceso de reestructuración del sistema ferroviario argentino sumó un nuevo capítulo con la decisión del Gobierno nacional de avanzar en la privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A., una compañía clave para el transporte de cargas en el norte del país que cerró 2025 con un déficit de $41.925 millones.
La medida se enmarca dentro de un programa más amplio de saneamiento de las cuentas públicas impulsado por la gestión de Javier Milei, que apunta a reducir el peso de las empresas estatales deficitarias y consolidar el objetivo de superávit fiscal.
Según datos de la Oficina Nacional de Presupuesto, 12 de las 32 empresas públicas no financieras registraron pérdidas durante 2025, con un rojo total de $328.771 millones. Sin embargo, el balance consolidado del sector terminó siendo positivo gracias al desempeño de otras compañías, que lograron compensar ese déficit.
El peso del sistema ferroviario
Dentro de ese esquema, el sector ferroviario aparece como uno de los más comprometidos. La Operadora Ferroviaria S.A. encabezó las pérdidas con un déficit de $109.725 millones, seguida por la Administración de Infraestructura Ferroviaria, que acumuló un rojo de $85.603 millones.
En el caso de Belgrano Cargas, el desequilibrio responde a una combinación de factores: altos costos operativos, necesidad de inversión en infraestructura y una estructura que no logra sostenerse únicamente con ingresos propios, pese al aumento del volumen transportado.
Privatización en marcha
A través del Decreto 67/2025, el Gobierno habilitó el proceso de privatización total de la compañía mediante un esquema de desintegración vertical. Esto implica la separación de las distintas unidades de negocio, el remate del material rodante y la concesión de vías, talleres e inmuebles a operadores privados.
El interés del sector privado no tardó en aparecer. Entre los principales interesados figura Grupo México, que analiza una inversión de hasta USD 3.000 millones para modernizar la red, mejorar la capacidad operativa y reducir los tiempos de traslado.
La propuesta incluye replicar modelos de gestión implementados en países como México y Estados Unidos, donde el transporte ferroviario de cargas tiene una participación significativamente mayor en la logística nacional.
Un sistema estratégico para el norte
El Belgrano Cargas cumple un rol clave en la economía del NOA, con impacto directo en provincias como Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero. A través de sus ramales se transportan productos como soja, maíz, azúcar, cítricos y minerales hacia los puertos del Gran Rosario.
Actualmente, el sistema enfrenta limitaciones estructurales que afectan su competitividad: tiempos de traslado de hasta siete días y baja participación en el total del transporte de cargas, estimada en torno al 5%. La expectativa oficial es que la incorporación de capital privado permita revertir esa situación y mejorar la eficiencia.
Ajustes y recortes en el sector público
El proceso de reordenamiento también incluyó recortes en la planta de personal de varias empresas estatales. La Operadora Ferroviaria redujo su dotación en más de 2.400 trabajadores, mientras que otras compañías como el Correo Argentino y la Casa de Moneda también aplicaron ajustes significativos.
En paralelo, otras firmas públicas continuaron registrando pérdidas, entre ellas Agua y Saneamientos Argentinos, Yacimiento Carbonífero de Río Turbio y Fábrica Argentina de Aviones.
Un cambio de modelo
La privatización de Belgrano Cargas se presenta así como una de las apuestas centrales del Gobierno para transformar el sistema ferroviario de cargas. Con un déficit millonario y una estructura que arrastra problemas históricos, la compañía se convierte en un caso testigo del giro hacia un modelo con mayor participación privada.
El desafío será lograr que esa transición no solo reduzca el peso fiscal, sino que también mejore la competitividad logística del país y fortalezca el desarrollo productivo del interior.
