Ubicado a 1846 metros sobre el nivel del mar, el mirador La Banderita da testimonio del magnífico patrimonio natural tucumano y de toda la belleza que anida dentro del Parque Nacional Aconquija, extensísima área protegida que vira, de norte a sur, desde los climas secos y montañosos del Valle Calchaquí hasta el verde húmedo y denso donde se erige este punto turístico del municipio de Chicligasta.

Hasta allí llegaron el presidente del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya, y el secretario de Gobierno y Relaciones Institucionales, Raúl Albarracín, quienes visitaron la vieja construcción de piedra donde se instalará la oficina de Información Turística del Parque, en donde los visitantes podrán interiorizarse sobre las actividades que se desarrollan en el área y las características del ecosistema protegido.
Este producto turístico tiene un enorme potencial de desarrollo; la instalación de la oficina de información es un avance pero estoy convencido en que, con planificación, podemos dotarlo de más recursos para todos los que disfrutan del turismo de naturaleza”, dijo Amaya, quien adelantó que una de las iniciativas se centrará en consolidar un circuito interno en la zona oeste del Parque, a solo 150 metros del límite con Catamarca. “Estuvimos conversando que podría denominarse Corredor del Cóndor”, comentó.
“Si uno quiere amar algo, primeramente debe conocerlo” y sostuvo que “el biciturismo es uno porque está pensado para quienes desean paseos ligeros, no deportivos, en contacto con la naturaleza”.
