Inteligencia y disputa geopolítica en América Latina. Un informe del Congreso de Estados Unidos sostuvo que la base espacial China instalada en Argentina forma parte de una red de infraestructura con objetivos de inteligencia militar, bajo la apariencia de cooperación científica civil.
El documento fue elaborado por el United States House Select Committee on the Chinese Communist Party y lleva por título “Pulling Latin America into China’s Orbit”. Allí se advierte que Beijing consolidó al menos once instalaciones en la región —entre ellas en Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil— que integrarían un sistema de apoyo estratégico del Ejército Popular de Liberación (EPL).
Según el informe, estas instalaciones incluyen estaciones terrestres, radiotelescopios y sistemas de medición láser satelital que, si bien pueden tener aplicaciones científicas legítimas, también poseen capacidades de uso militar. Washington sostiene que China aplica un esquema de “doble uso” para fortalecer sus sistemas de seguimiento satelital, vigilancia espacial y respaldo a operaciones militares basadas en el espacio.
El foco en Argentina
El caso más relevante señalado en el informe es la Estación de Espacio Lejano ubicada en Neuquén. La base es operada por la Administración Nacional del Espacio de China en cooperación con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y funciona desde 2018 en un predio de 200 hectáreas cedido por 50 años.
El acuerdo bilateral otorga a China control operativo exclusivo y beneficios fiscales. Aunque en 2016 ambos gobiernos establecieron que la estación tendría fines exclusivamente civiles, el informe estadounidense sostiene que no existen mecanismos independientes de inspección que garanticen ese compromiso.
La instalación cuenta con una antena de 35 metros de alta ganancia capaz de operar en bandas S, X y Ka, frecuencias utilizadas tanto en exploración interplanetaria como en interceptación de señales satelitales. Además, posee relojes atómicos de alta precisión y sistemas avanzados de telemetría. Para los autores del documento, estas capacidades podrían permitir tareas de inteligencia electrónica (ELINT), inteligencia de señales (SIGINT) y seguimiento de satélites extranjeros.
El informe también subraya la ubicación estratégica del complejo neuquino, que ofrece una línea de visión favorable hacia satélites geoestacionarios que cubren América del Norte.
Otros proyectos bajo observación
El documento menciona además el sistema de medición láser satelital instalado en el Observatorio Félix Aguilar, en San Juan, desarrollado en cooperación con instituciones chinas. Aunque su finalidad declarada es científica, Washington advierte que este tipo de tecnología puede contribuir a mejorar la precisión de misiles balísticos y sistemas antisatélite.
También se hace referencia al proyecto del radiotelescopio China-Argentina (CART), anunciado en 2015, que contemplaba la construcción de un telescopio de 40 metros con capacidad de interferometría de muy larga base. Según el informe, la iniciativa fue cancelada en 2025 tras presiones diplomáticas de la administración estadounidense.
En el plano político, el presidente del comité, el congresista republicano John Moolenaar, advirtió que gran parte de la vida cotidiana estadounidense depende de los satélites y que la expansión de la infraestructura espacial china en el hemisferio occidental representa un desafío directo a los intereses de su país.
El informe recomienda revisar la cooperación espacial con los países que albergan instalaciones vinculadas a Beijing, actualizar restricciones legislativas y establecer como objetivo estratégico frenar la expansión de la infraestructura espacial china en América Latina.
De este modo, una región históricamente periférica en la carrera espacial se convierte en un escenario clave de la competencia entre potencias, donde la ciencia, la tecnología y la inteligencia militar se entrelazan en una disputa de alcance global.
