La ofensiva de Mariano Campero contra una eventual candidatura de Lisandro Catalán a gobernador de Tucumán dejó expuesta una contradicción en la trayectoria política del diputado nacional. El dirigente que hoy cuestiona dónde vive Catalán fue el principal promotor del desembarco provincial de Alfonso Prat-Gay, un economista nacido y radicado en Buenos Aires que pretendía gobernar una provincia en la que no vivía y que apenas comenzaba a recorrer.
Campero cuestiona actualmente si Catalán podrá acreditar los dos años de residencia inmediata exigidos por la Constitución provincial para competir por la Gobernación en 2027. Sin embargo, años atrás no planteaba las mismas objeciones cuando Prat-Gay intentaba instalarse como candidato mediante un cambio de domicilio y una serie de visitas políticas a Tucumán.
El artículo 88 de la Constitución provincial establece que, para ser elegido gobernador, se requiere ser argentino, tener 30 años, contar con ciudadanía en ejercicio y acreditar dos años de residencia inmediata en Tucumán. El lugar de nacimiento no reemplaza ese requisito, pero tampoco alcanza con declarar formalmente un domicilio si no existe una residencia efectiva.
Prat-Gay nació en la ciudad de Buenos Aires y desarrolló allí prácticamente toda su vida profesional y política. Fue presidente del Banco Central, diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ministro de Hacienda durante el gobierno de Mauricio Macri. No vivía en Tucumán ni había construido una trayectoria territorial sostenida en la provincia cuando comenzó a proyectarse como candidato a gobernador.
Su vinculación con Tucumán se apoyaba principalmente en sus antecedentes familiares. Su abuelo, Fernando Prat-Gay, había sido empresario azucarero y diputado nacional por el radicalismo tucumano. Sobre esa relación histórica comenzó a organizarse una operación política destinada a presentarlo como una alternativa electoral provincial.
En noviembre de 2017 se informó que Prat-Gay había cambiado su domicilio a Tucumán con la intención de cumplir el requisito constitucional de residencia y competir por la Gobernación en las elecciones de 2019. El traslado formal del domicilio formaba parte de un proyecto electoral: el economista continuaba desarrollando su vida y sus principales actividades en Buenos Aires.
Por aquellos meses comenzó a multiplicar sus apariciones en medios tucumanos, sus reuniones con referentes opositores y sus visitas a distintos puntos de la provincia. También participó de actividades académicas y encuentros con empresarios, mientras dirigentes locales buscaban presentarlo ante la sociedad tucumana.
Prat-Gay reconoció públicamente que le interesaba competir por la Gobernación. En febrero de 2018 admitió que podía presentarse como candidato de Cambiemos y habló de su deseo de participar en el futuro político tucumano. Sin embargo, su postulación no terminó de consolidarse y la alianza opositora eligió finalmente a Silvia Elías de Pérez como candidata en 2019.
El fracaso de aquel primer intento no puso fin a su proyecto provincial. Durante los años siguientes, Campero mantuvo una estrecha relación política con Prat-Gay y colaboró para que recuperara presencia en Tucumán. El entonces intendente de Yerba Buena organizó reuniones y recorridas y lo incorporó a la construcción de un espacio opositor que ya miraba hacia las elecciones provinciales.
En enero de 2021, Prat-Gay volvió a recorrer la provincia y participó de actividades en Yerba Buena, Concepción y Tafí del Valle. La prensa local lo calificó entonces como “el turista Prat-Gay”, en referencia a sus visitas esporádicas y a su escasa inserción territorial, pese a sus pretensiones de intervenir en la política tucumana.
Campero difundió públicamente sus encuentros con el economista y anunció que ambos estaban planificando nuevas recorridas. “Muy buena reunión con Alfonso Prat-Gay. Estuvimos planificando una recorrida juntos para las próximas semanas”, escribió el dirigente en una publicación acompañada por una fotografía de ambos.
Las actividades se extendieron por distintos puntos de Tucumán. Prat-Gay participó de caminatas, reuniones con comerciantes, encuentros con emprendedores y conversaciones con referentes políticos. Campero actuaba como su anfitrión territorial y ayudaba a convertir a un dirigente llegado desde Buenos Aires en una figura con aspiraciones dentro de la política provincial.
En junio de 2021, el exministro regresó para intervenir en la construcción de un frente opositor. Aunque aseguró que no llegaba detrás de una candidatura inmediata, continuó opinando sobre la situación de Tucumán y vinculándose con los dirigentes que proyectaban disputar el poder provincial.
Durante la campaña legislativa de ese año, Prat-Gay respaldó a Campero y lo presentó como uno de los dirigentes que podían encabezar el cambio político en Tucumán. El vínculo era recíproco: mientras el economista aportaba su reconocimiento nacional, Campero le proporcionaba inserción territorial y contactos con sectores políticos y empresariales de la provincia.
La relación quedó todavía más clara en marzo de 2022. Ante versiones sobre una supuesta vinculación económica de Prat-Gay con la Municipalidad de Yerba Buena, Campero salió a defenderlo y expresó públicamente su admiración por el exministro.
“Alfonso es el único dirigente nacional que nos dio una mano en las elecciones del año pasado”, afirmó. Luego pronunció una frase que mostraba el lugar que le asignaba dentro de su proyecto: “Hay más posibilidades de que yo termine siendo funcionario de Prat-Gay que él funcionario mío, porque juega en otra liga”.
La declaración excedía un simple agradecimiento electoral. Campero imaginaba a Prat-Gay al frente de una construcción de poder y se ubicaba a sí mismo como un posible integrante de un eventual gobierno encabezado por el economista.
Incluso durante 2023 volvieron a circular versiones sobre conversaciones destinadas a reposicionar a Prat-Gay en Tucumán con la mirada puesta en la pelea por la Gobernación. En septiembre de ese año, el exministro regresó a la provincia para respaldar la candidatura de Campero a diputado nacional y acompañar la campaña presidencial de Patricia Bullrich.
Ese antecedente contrasta directamente con el discurso actual de Campero sobre Catalán. El presidente de La Libertad Avanza en Tucumán nació en San Miguel de Tucumán y se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Tucumán. Posteriormente se radicó y desarrolló buena parte de su carrera profesional y política en Buenos Aires.
Catalán deberá acreditar su residencia efectiva si finalmente pretende competir por la Gobernación.
El requisito constitucional era exactamente el mismo cuando Prat-Gay cambió su domicilio para intentar convertirse en gobernador. En aquel momento, Campero no presentó como una objeción insalvable que el economista hubiera nacido, vivido y desarrollado su carrera fuera de Tucumán.
Por el contrario, colaboró para acercarlo a los tucumanos, organizó actividades y contribuyó a promoverlo como una figura capaz de intervenir en la disputa provincial. El dirigente porteño debía ser acompañado en sus primeras incursiones territoriales porque no contaba con una construcción propia ni con conocimiento cotidiano de las distintas realidades de Tucumán.
Cuando el aspirante era el “turista” Prat-Gay, Campero aceptaba el cambio de domicilio, organizaba sus recorridas y ayudaba a introducirlo en la política provincial. Ahora que el posible candidato es Catalán y amenaza con disputarle el liderazgo opositor, la residencia se convirtió en el centro de sus cuestionamientos.
La Justicia y las autoridades electorales deberán determinar oportunamente si Catalán reúne las condiciones legales para competir. La hemeroteca, mientras tanto, permite comprobar un hecho político: Campero no utilizó la misma vara cuando el dirigente que pretendía llegar desde Buenos Aires a la Gobernación era su aliado Alfonso Prat-Gay.
