El riesgo país de Argentina descendió hasta los 499 puntos básicos, su nivel más bajo en casi ocho años, impulsado por la mejora en los bonos soberanos y la acumulación de reservas del Banco Central gracias a las políticas de Javier Milei.
La Argentina atraviesa un punto de inflexión financiero que comienza a reflejarse con claridad en los indicadores que siguen de cerca los mercados internacionales. El riesgo país descendió hasta los 499 puntos del riesgo país básicos, su valor más bajo desde mediados de 2018, y se posiciona al borde de perforar un piso clave que podría marcar el inicio de una nueva etapa para el acceso al crédito externo.
El indicador elaborado por JP Morgan acumula una caída superior a los 600 puntos desde el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas, una señal contundente de respaldo al rumbo económico adoptado por el presidente Javier Milei. La baja del riesgo país responde a un cambio profundo en la conducción macroeconómica y a señales concretas de orden fiscal, disciplina monetaria y previsibilidad financiera.

Uno de los factores centrales detrás de esta mejora es la estrategia adoptada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA con un programa activo de acumulación de reservas. A diferencia de años anteriores, en los que la política cambiaria generaba incertidumbre, el actual esquema logró combinar compras de divisas con estabilidad en el mercado.
Desde comienzos de enero, el BCRA adquirió aproximadamente USD 1.017 millones, tanto a través del Mercado Libre de Cambios como mediante operaciones en bloque con empresas e inversores institucionales. Estas compras se realizaron sin generar tensiones en el tipo de cambio y ya representan cerca del 10% del objetivo anual previsto, un dato que fue bien recibido por los mercados y se tradujo en una mejora sostenida de los bonos soberanos.
La suba en los precios de la deuda argentina impulsó directamente la baja del riesgo país, que se aproxima a niveles compatibles con una eventual normalización del financiamiento externo. Si bien una colocación de deuda hoy implicaría tasas cercanas al 9% anual —todavía elevadas para el equipo económico—, el sendero descendente del indicador refuerza la idea de que el país avanza en la dirección correcta.

Consultoras privadas como Invecq y Portfolio Personal Inversiones coincidieron en que el mercado exigía señales claras de recomposición de reservas para continuar reduciendo la prima de riesgo. La respuesta del Gobierno fue directa y consistente, reforzando la credibilidad del programa económico impulsado por Milei desde su llegada a la Casa Rosada.
Más allá de los números actuales, el mensaje de fondo es político y económico: el riesgo país actúa como un termómetro de confianza, y su caída refleja un plebiscito favorable a las reformas encaradas por el Ejecutivo. El abandono del estatismo, el orden de las cuentas públicas y el fortalecimiento del balance del Banco Central comienzan a mostrar resultados concretos.
En las próximas semanas, los inversores seguirán de cerca la capacidad del BCRA para sostener el ritmo de compras de divisas, especialmente antes del ingreso pleno de los dólares de la cosecha gruesa. De mantenerse esta dinámica, el riesgo país podría seguir comprimiéndose y consolidar definitivamente la reapertura del crédito internacional.
Para el Gobierno, la lectura es clara: lo logrado hasta ahora es solo el comienzo. Con estabilidad macroeconómica, reglas claras y una conducción firme, la Argentina empieza a dejar atrás años de desconfianza. En ese contexto, todo indica que lo mejor aún está por venir, de la mano del programa económico que encabeza Javier Milei.
