En Tucumán, 3 de cada 5 mujeres atendidas son bolivianas. Existe un programa llamado los primeros 100 días cuyo objetivo es el acompañamiento de las mujeres los primeros días de gestación y atención de salud a mujeres con menores de 3 años. Los datos alarmantes en este contexto es que 3 de cada 5 mujeres que son atendidas son inmigrantes de países vecinos, entre ellos el que más resalta es Bolivia.
Se trata de un programa social del cual se benefician al rededor de 69.689 mujeres embarazadas y a casi 600.000 niñas y niños de hasta 3 años en Argentina, sumando cerca de 668.453 beneficiarios totales. Pero en Tucumán este número se torna especial si lo desglosamos. El dato nos revela que 3 de cada 5 mujeres beneficiarias son bolivianas que, pasado el tiempo, vuelven a su país ya con toda la ayuda del estado Argentino; salud, educación y acompañamiento social gratis.
Resulta aún más alarmante en los últimos tiempos, ya que bolivianos al no poder pagar los aranceles en los hospitales de Jujuy y Salta o presentan una situación irregular deciden venir a Tucumán, lo que provoca una emigración masiva, ilegal y hasta a veces con malas intenciones, no solo dando entrada a los bolivianos pobres de su país, sino tambien entrada a criminales.
Así sucede estas ultimas jornadas, ya que se viralizó un video donde los mismos bolivianos se filmaban denunciando y recomendando a sus compañeros bolivianos que no se atiendan en Salta ni Jujuy, que vayan directamente a Tucumán donde no se les cobra. Esto, indica un teléfono y llamado al gobernador para atender esta tomada de pelo y aclarar este tipo de situaciones ventajosas.
Los recientes cambios en las políticas de salud y atención medica en provincias al norte con la frontera boliviana, como Jujuy y Salta, donde la atención a visitantes de países vecinos incrementaron o impusieron nuevas tarifas de atención de salud publica debido a la diferencia económica y poblaciones que esto provocaba, produjo que 8 de cada 10 pacientes vengan de países como Bolivia. El problema de esto es que estos cruzan la frontera, reciben atención medica y vuelven a su país, lo que sumado a la poca capacidad y calidad de los hospitales, causan un desbordamientos de pacientes por día, dejando a miles de argentinos que requerían atención medica, competir por un turno para ser atendidos.
Y esto no se trata de racismo, sino de que la ayuda y asistencia no se refleja de la misma manera si argentinos cruzan la frontera hacia Bolivia. Tal es la diferencia que incluso en los caso más graves y con resultados fatales, argentinos que requerían atención medica en Bolivia eran abandonados a su suerte en las puertas del hospital por el simple hecho de ser argentinos o discriminados por intentar solventar sus gastos con nuestra moneda nacional (el peso argentino)

Alejandro Benítez murió en Bolivia en 2022 por no tener dólares ni bolívares
El turista salteño, docente jubilado oriundo de General Mosconi, murió en Bolivia tras sufrir un accidente de tránsito en Ivirgarzama, Cochabamba, y que le negaran el traslado y la atención médica por no contar con dólares o pesos bolivianos para pagar los costos, lo que derivó en un desenlace fatal; ante el hecho, la Cancillería argentina elevará una nota de protesta al gobierno boliviano por el presunto incumplimiento del tratado de Asistencia Médica firmado en 2019, mientras que el Gobierno de Salta exigió formalmente explicaciones y responsabilidades por el abandono y la falta de asistencia.

Matías Rosales murió en 2023 en las puertas del hospital por ser argentino
Matías Rosales, un turista argentino, fue asesinado de al menos una puñalada en la ciudad boliviana de Oruro y, según denunció su pareja, tras el ataque no fue trasladado en ambulancia ni recibió atención médica en el hospital local, mientras el agresor permanece prófugo, en un nuevo caso que reaviva la polémica por la presunta negativa de atención sanitaria a ciudadanos argentinos en Bolivia.

Manuel Vilca pagó más de 10mil dolares en 2018 luego de ser atendido
En diciembre de 2018, otro argentino, Manuel Vilca, un músico jujeño, fue víctima de otro accidente, también en Cochabamba. En este caso logró ser asistido en un centro de salud semiprivado, pero su familia debió recurrir a una campaña en la opinión pública dado que el nosocomio le exigía una suma superior a los 10 mil dólares luego de su internación. El gobierno de Jujuy lo asistió y luego denunció “el trato inhumano” que reciben los ciudadanos argentinos en Bolivia frente a estos casos.
LA INVASIÓN SILENCIOSA
EL PLAN DEL KIRCHNERISMO: agrandar su nomina clientelista con el que ganó las elecciones y mantiene viva su imagen
El llamado Plan Patria Grande, impulsado durante los gobiernos kirchneristas y promovido políticamente por Cristina Fernández de Kirchner, fue presentado como una política de integración regional y derechos humanos, pero en la práctica funcionó como una herramienta de descontrol migratorio, improvisación estatal y utilización política de la vulnerabilidad social. Bajo un discurso épico y progresista, se avanzó con regularizaciones masivas sin planificación seria en materia de infraestructura, empleo, vivienda ni servicios públicos, trasladando los costos sociales y económicos a las provincias y municipios, mientras el Estado nacional se desentendía de las consecuencias reales de esas decisiones.
Lejos de fortalecer la integración ordenada, el Plan Patria Grande dejó como herencia una presión creciente sobre los sistemas locales, especialmente en zonas sensibles y estratégicas del país, donde la falta de controles y políticas de arraigo derivó en conflictos territoriales y sociales cada vez más profundos. Ese modelo, que priorizó el rédito político por sobre la gobernabilidad y el interés general, ayuda a entender fenómenos actuales que hoy estallan en distintos puntos del país y que tienen su expresión más visible en problemáticas como las que atraviesa Ushuaia, donde los asentamientos irregulares y la ausencia del Estado son parte directa de ese mismo entramado de decisiones mal tomadas.
El Escondido: la villa Boliviana en las montañas de Tierra del Fuego que pasó a ser un bosque muerto y basural a cielo abierto
Se trata de un bosque en las alturas de Ushuaia, en Tierra del Fuego donde tras el increíble plan kirchnerista “patria grande” atrajo a miles de bolivianos que año tras año se asentaron y se reprodujeron en lo que ahora se conoce como la villa del “Escondido”, donde hoy es un lugar inhabitable por el mal olor, la salud y la falta de infraestructura.
Ushuaia fue el destino de miles de inmigrantes bolivianos en busca de una mejor vida, trabajo y más oportunidades. Pero con el tiempo los bolivianos comenzaron a reproducirse y crecer desmedidamente en una zona poco residencial. Rápidamente buscaron un lugar donde asentarse, y fue ahí donde surge el Escondido, un asentamiento precario que con el tiempo, la falta de infraestructura, la falta de agua y electricidad hizo que los inmigrantes deforestaran arboles en un nivel alarmante con la finalidad de seguir expandiendo el espacio y adaptarlo más a sus necesidades.
Lo que antes se conocía como uno de los mejores escenarios y paisajes naturales que dejaban ver la belleza de las alturas en Ushuaia hoy se convirtió en una especie de villa 31 en el bosque muerto de Tierra del Fuego. Una fuerte crecida descontrolada, la falta de cumplimiento de precauciones ambientales en obras viales en los alrededores de Ushuaia y la vista gorda de funcionarios públicos obligados a vigilar, provocaron una agresión violenta contra el bosque nativo.

La tala indiscriminada de árboles centenarios no sólo es un daño grave a un equilibrio ecológico delicado sino que conlleva el riesgo de deslave a causa de la falta de contención de la tierra ante lluvias intensas o aluviones planteando una amenaza severa a diversos sectores de la ciudad.

El Escondido deja ver la realidad y resultado de años de políticas fraudulentas del kirchnerismo, jugaron con las necesidades dela gente, de los bolivianos, de los extranjeros, de los pobres, y las villas son resultado de esto.
Lo que solía ser una hermoso lugar hoy es un ejemplo de todo lo que trajo consigo la emigración de gente sin respeto, sin educación y sin valores que solo supo aprovecharse de recursos ajenos y vivir de arriba. No se trata de que solo son pobres, sino de que se acostumbraron a vivir en la pobreza sin la cultura del progreso y el trabajo, que con el tiempo fueron valores que se perdieron en la sociedad Argentina, una vez más insisto, culpa del kirchnerismo.

Entre tantas cosas que nos dejó el tan clamado plan “patria grande” es un aumento de población inmigrante, fomentó el aumento de trabajo informales, creó la competencia desleal en sectores vulnerables, se priorizó cantidad sobre calidad, es decir, entraban los que querían, hasta criminales (sin importar qué, todo le favorecía al kirchnerismo ya que solo le interesaba el voto populista), aumento de demanda en salud pública injustificada, educación publica, programas sociales, vivienda, infraestructura urbana y causó la idea de que “Argentina era una oportunidad” para el resto de países limítrofes, lo que siguió atrayendo inmigrantes que con el tiempo se acostumbraron a tener todo de arriba.
