El drama se desató tras una repentina crecida del río que dejó a dos adolescentes aislados en un islote. Fueron rescatados con vida, pero su papá fue arrastrado por la corriente y es intensamente buscado.
Un verdadero drama se vivió este lunes en el río Salí, donde un operativo de rescate de alta complejidad permitió salvar a dos adolescentes que habían quedado atrapados en un islote, mientras continúa la desesperada búsqueda de su padre, quien permanece desaparecido tras ser arrastrado por la corriente.
El hecho ocurrió durante la mañana a la altura de la Ruta Provincial 321, en jurisdicción de García Fernández, en el tramo que conecta la ruta 306 con la Nacional 157. Tras un alerta emitido por la Unidad Regional Este, efectivos de la Policía Lacustre y de la Dirección General de Bomberos se desplazaron hasta la zona y constataron que los menores se encontraban aislados, sin posibilidad de regresar por sus propios medios, en medio de una crecida repentina del caudal.
Ante el riesgo que implicaban las condiciones del río, el personal del Destacamento El Cadillal desplegó un operativo especial con una embarcación pesada y un kayak. Tras maniobras complejas, lograron llegar al islote, colocar chalecos salvavidas a los chicos y trasladarlos de manera segura hasta la margen oeste.
Una vez a salvo, los adolescentes —oriundos de Lules— brindaron un testimonio clave para la investigación. Relataron que se encontraban pescando junto a su padre desde el día anterior cuando fueron sorprendidos por la crecida. Según indicaron, el hombre intentó auxiliarlos, pero fue vencido por la fuerza del agua y desapareció río abajo.
Los hermanos fueron trasladados de manera preventiva al Hospital de El Bracho, donde los médicos confirmaron que se encuentran en buen estado general. En paralelo, personal de Bomberos y de la Policía Lacustre continúa con un intenso rastrillaje en la zona de Los Bulacios, con la esperanza de dar con el paradero del adulto.

Las autoridades reiteraron el pedido de extremar las precauciones en zonas ribereñas ante las crecidas y recordaron que la fuerza de los ríos puede cambiar de manera repentina, convirtiendo una jornada recreativa en una situación de alto riesgo.
