En 2019, Esteban Palazzo habría donado una de las piezas de uno de los autos más importantes diseñados en su carrera como diseñador automotriz, se trataba de un alerón de un modelo Senna de McLaren que, en 2021, el sistema burocrático kirchnerista habría destruido por considerarlo peligroso.
En una reciente entrevista con Esteban Palazzo en La Fabrica Podcast contó que en 2019 el reconocido diseñador automotriz con gran recorrido en Europa en empresas como Italdesign, Renault, empresas de diesñeo de barcos y tras muchos años, recorrido y altibajos se dió la oportunidad de conocer a Stephenson, entonces jefe de diseño de McLaren, y en una divertida y curiosa entrevista contó como se interesó en él y en su trabajo, lo que resultó en su futura incorporación al equipo.
Una polémica que comenzó como una historia de generosidad y educación terminó en un insólito escándalo burocrático que involucra una donación internacional, aduana y críticas políticas. Se trata de un alerón original de McLaren perteneciente al modelo Senna, que iba a ser donado a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) – Facultad Regional Tucumán con fines educativos, pero que nunca llegó a destino y, tras años de trámites, fue destruido por la Aduana Argentina.

El origen de la donación
Palazzo participó en el diseño de vehículos emblemáticos, incluido el McLaren Senna, y gestionó con la empresa británica la donación de un alerón original de este modelo a la UTN como recurso didáctico para estudiantes de ingeniería.
La intención era clara: que los futuros ingenieros pudieran estudiar de cerca una pieza de alta tecnología automotriz y aplicar conceptos teóricos en un contexto real. En entrevistas, Palazzo explicó que no quería la pieza del McLaren para él, sino que “llegue a la universidad” para aportar al aprendizaje académico.
El problema burocrático en Aduana
El alerón fue enviado a Argentina en 2019 acompañado de documentación que, según sus impulsores, acreditaba su carácter como donación educativa sin fines comerciales. Sin embargo, en su llegada al Aeropuerto Internacional de Ezeiza la Aduana interpretó la pieza como un repuesto automotor destinado a la venta o uso vehicular, por lo que exigió la presentación de un Certificado de Homologación de Autopartes de Seguridad, un requisito que aplica a piezas que necesitan certificación para circular en vehículos en Argentina.
Esa traba administrativa impidió que el alerón ingresara al país correctamente, pese a que su uso ni su valor eran comerciales. La pieza del famoso McLaren Senna quedó retenida durante cinco años en la Aduana, y a pesar de gestiones, reclamos y esfuerzos de Palazzo y terceros interesados en destrabar el caso, nunca logró ser liberado ni trasladado a la UTN.

Destrucción en 2021
Finalmente, la historia tomó un giro aún más insólito. Según documentos oficiales a los que accedió Infobae, el 8 de abril de 2021 la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) decidió compactar, triturar e inutilizar la mercancía retenida —es decir, el alerón— bajo la figura de rezago aduanero, procedimiento que se aplica cuando bienes quedan indefinidamente retenidos sin que se reclame su devolución por parte de un importador.
Esto fue formalizado en un acta de compactación suscrita por funcionarios de la Aduana y personal de la Sección Rezagos de Aeropuertos Argentina 2000. La decisión terminó con el destino de una pieza que, más allá de su valor económico, tenía un fuerte peso simbólico y educativo para la comunidad de ingeniería en Tucumán.
La política detrás de la traba
El caso no solo tuvo repercusión técnica, sino también política y social. Sectores críticos han utilizado la historia para cuestionar la gestión burocrática del Estado argentino, especialmente recordando la época en que el kirchnerismo tenía fuerte influencia en organismos estatales, incluida la dirección de Aduana. En ese contexto, la exigencia de trámites no aplicables a una donación educativa —como el Certificado de Homologación— y la falta de una solución rápida y eficaz son señalados como ejemplos de una administración ineficiente o mal orientada hacia el desarrollo académico y la colaboración cultural.
Aunque no todos los críticos lo atribuyen directamente a decisiones exclusivas de un espacio político, sí señalan una falta de coordinación entre los diferentes organismos del Estado que terminó en un absurdo administrativo prolongado durante años. Sectores opositores al kirchnerismo han subrayado que la situación del alerón es apenas una manifestación más de una burocracia lenta que desaprovecha oportunidades concretas de vinculación internacional para la educación.

Reacciones tras la viralización
A raíz de la viralización del caso en redes sociales y medios nacionales, algunas autoridades aduaneras actuales se pronunciaron ofreciendo condiciones más favorables para futuras donaciones, siempre que la documentación sea tramitada con antelación y claridad sobre el carácter educativo de los bienes. Esto deja abierta la posibilidad de que McLaren u otros contribuyentes realicen nuevas gestiones para que piezas de valor tecnológico puedan ingresar al país con facilidad y cumplir su propósito académico.
Palazzo, por su parte, mantuvo su postura: aunque la frustración por el desenlace es evidente, su objetivo continúa siendo el mismo: que los estudiantes de ingeniería de Tucumán puedan acceder a materiales de estudio de primer nivel. La historia del alerón del McLaren Senna, hoy destruido, se ha convertido en un símbolo de las trabas administrativas que pueden frustrar iniciativas con impacto educativo, y plantea una reflexión sobre cómo mejorar las políticas públicas para apoyar la cooperación internacional y la formación profesional.
