Doce localidades del sur tucumano continúan sin suministro eléctrico desde la madrugada del viernes, luego de la fuerte tormenta que provocó severos daños en la red de distribución. Vecinos de Belicha, La Tuna, San Pedro Mártir, Los Pérez, Palomino, Melcho, Monteagudo (zona circundante), Masio, La Calera, Humaitá, Curva de los Vegas y Villa Chicligasta permanecen a oscuras desde hace cinco días, con dificultades para conservar alimentos y desarrollar sus actividades cotidianas.
La Dirección de Comercio Interior informó que recibió múltiples denuncias a través de llamadas telefónicas y redes sociales, lo que motivó el despliegue de operativos para constatar el incumplimiento de la empresa distribuidora EDET. El director del organismo, Manuel Canto, recorrió las zonas afectadas durante el fin de semana largo y registró testimonios de vecinos que permanecen sin energía desde el temporal.
Según indicó el organismo provincial, se exigirá a la distribuidora un informe detallado sobre los protocolos de emergencia aplicados durante el evento climático. El objetivo es determinar si la respuesta de EDET se ajustó a la normativa vigente y si se actuó con la celeridad necesaria ante un servicio público esencial.
Además, se solicitará que la empresa convoque cuadrillas de otras jurisdicciones para reforzar la capacidad operativa y acelerar la restitución del servicio en el sur de la provincia. Desde Comercio Interior advirtieron que, de no normalizarse el suministro de forma urgente, se aplicarán multas superiores a los 100 millones de pesos.
Mientras los reclamos se multiplican, varios vecinos remarcan que no es la primera vez que las localidades rurales sufren cortes prolongados sin soluciones inmediatas. Y en paralelo, distintos sectores cuestionan que, pese a que el peronismo gobierna Tucumán desde hace décadas, aún haya comunidades que en pleno siglo XXI continúan sin un acceso digno y estable a un servicio básico como la energía eléctrica.
Desde la Dirección de Comercio Interior aseguraron que el monitoreo será permanente hasta lograr la restitución total del suministro. Sin embargo, el malestar social crece a medida que el corte se prolonga y las familias afectadas siguen esperando respuestas concretas.

