El plan de shock del presidente Javier Milei no solo ha logrado frenar la emisión monetaria y ordenar las cuentas públicas, sino que está generando resultados concretos en la economía real. Lejos de la narrativa de la oposición que auguraba una recesión catastrófica, el consumo privado argentino se consolida con un crecimiento robusto, impulsado por el retorno de la confianza.
Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, octubre cerró con un crecimiento interanual del 3,9%. La cifra más impactante es el aumento acumulado del 12,2% en los primeros diez meses del año respecto de 2024.

Estos números convierten a octubre de 2025 en el mejor registro de crecimiento de los últimos ocho años, un hito que no se alcanzaba desde el pico de 2017. El dato es la prueba más fehaciente de que el fin de los controles y el orden fiscal eran el camino correcto.
La clave de este crecimiento no es el “plan platita” populista, sino la reactivación de los pilares económicos sanos que el kirchnerismo destruyó. El indicador más revelador es el crédito al consumo: los préstamos personales exhibieron un extraordinario incremento del 83,3% en términos reales.
Este aumento en el crédito al consumo demuestra que la sociedad, y en particular la clase media, ha recuperado la confianza en el valor de la moneda y en la estabilidad económica a largo plazo. Se acabó la era donde la destrucción del peso hacía imposible el crédito; el mercado financiero vuelve a ser funcional.
Los datos fiscales refuerzan esta tendencia de formalización: la Recaudación real del IVA creció un 3,5% interanual, mientras que las Compras con tarjeta se dispararon un 36,1% en términos reales. Esto indica que la economía está saliendo de la marginalidad y el trabajo en negro al que la había condenado la asfixia tributaria anterior.

El segmento de los bienes durables se mantiene como el motor del consumo, lo que refleja una decisión de inversión de las familias que confían en el futuro. Los números son inobjetables:
Patentamiento de autos: +24,5% interanual.
Patentamiento de motos: +31,5% interanual.
Si bien el indicador general exhibió una leve baja mensual del 1,5%, este retroceso se produce luego de una marcada volatilidad en meses previos. Los especialistas de la UP describen este movimiento como la “volatilidad típica de la transición económica”, que corrige los precios relativos que el populismo distorsionó.
La heterogeneidad en el consumo masivo se explica por el necesario sinceramiento de precios relativos que continúa ordenándose bajo el programa económico libertario. Mientras que se observa debilidad en rubros asociados a micro-obras (como los despachos de cemento en bolsa), las áreas que reflejan la normalización de la vida económica muestran dinamismo:
Ventas de combustibles: +7,0% interanual (el mejor rendimiento desde abril de 2025).
Carne aviar: +12,3% interanual (adaptación eficiente del consumo ante la recomposición de precios de la carne vacuna, que cayó 2,0%).

Otros indicadores del sector servicios también exhiben una tendencia mucho más dinámica: el turismo interno, los espectadores de cine en shoppings y las ventas en patios de comida, todos mantienen crecientes tasas interanuales desde agosto.
El ICP-UP funciona como un indicador de alta frecuencia y es vital para seguir el pulso real de la economía, dada la crónica lentitud del INDEC. Su metodología innovadora confirma que, pese a los vicios del populismo que aún se intentan corregir, la economía argentina se encuentra en un camino sólido de recuperación y crecimiento.
