La vieja política sindical vuelve a tomar de rehén a los ciudadanos. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó este martes un paro total de colectivos para este jueves en San Miguel de Tucumán, dejando a miles de trabajadores, estudiantes y vecinos sin el servicio esencial para movilizarse.
La decisión, anunciada por el secretario general del gremio, César González, se tomó tras una asamblea urgente del cuerpo de delegados. La medida de fuerza expone, una vez más, el fracaso del modelo corporativo donde los gremios, los empresarios y la política ausente no logran resolver sus disputas sin castigar al usuario que paga sus impuestos.

El conflicto estalló tras una audiencia fallida en la Secretaría de Trabajo entre Aetat (la cámara empresaria) y la UTA. En un acto que demuestra la total indiferencia de la “casta política” local, ningún representante del municipio capitalino se presentó a la reunión, pese a haber sido convocado.
En ese vacío de autoridad, las compañías ratificaron las suspensiones de 150 choferes, lo que desencadenó la respuesta extorsiva del gremio.
“No vamos a aceptar bajo ningún concepto la suspensión del personal”, advirtió González, en la clásica postura de fuerza del sindicalismo combativo.
Curiosamente, el propio dirigente de la UTA reconoció la delicada situación del sector, un síntoma de la crisis económica estructural que dejó el modelo anterior: “Sabemos que las empresas están en crisis, que la situación no está bien para nadie, pero suspendiendo a los compañeros no van a solucionar sus problemas”.
Sin embargo, la única “solución” que ofrece el gremio es la paralización total, afectando a quienes menos tienen.
González detalló el alcance del paro: “A partir de la medianoche del jueves se detendrán los servicios por completo: de las 14 líneas urbanas, 13 no funcionarán”. Aclaró que la línea 8 no se adhiere “porque no suspendió el servicio”.
Mientras el gremio presiona, los empresarios aseguran que fueron tomados “por sorpresa”, y la Municipalidad brilla por su ausencia. El propio González criticó la falta de gestión política que podría haber evitado el conflicto.

“Creo que hubiese sido lo correcto (que el municipio asista). Eso habría evitado este tipo de situaciones. Pero nuestro conflicto no es con la municipalidad ni con la provincia, sino con los empresarios”, aclaró el gremialista.
La medida de fuerza ya tuvo un preludio este martes, cuando el servicio se interrumpió brevemente a las 14, aunque luego los choferes “terminaron el servicio del día para que no quede ningún trabajador en la calle”. Este jueves, miles de tucumanos no tendrán esa suerte.
