A través del Decreto 781/2025, se oficializó una reducción significativa de los aranceles de importación para 14 categorías de juguetes, que bajan de un excesivo 35% al 20%.
La medida, que incluye productos como triciclos, patinetas, muñecas, rompecabezas y coches de juguete, tiene un objetivo claro: sincerar los precios, fomentar la competencia real y eliminar las distorsiones que durante más de una década beneficiaron a unos pocos a costa de todos los consumidores.

Esta baja de impuestos marca el fin de una era de aislamiento comercial. Hace trece años, durante la gestión kirchnerista, los aranceles habían sido incrementados, bajo la excusa de la “protección industrial” y con fines meramente recaudatorios.
Esa decisión, aplaudida en su momento por los sectores que se beneficiaban de un mercado cautivo, generó un desastre para el consumidor. Se implementó un esquema que permitía a los “empresarios” amigos del poder “cazar en el zoológico”: sin competencia externa, podían fijar precios discrecionales y exorbitantes.
El resultado de esta política proteccionista fue el previsible: se desalentaron las importaciones, se anuló la competencia y las familias argentinas terminaron pagando los juguetes más caros de toda América Latina.
Las diferencias de precios con países vecinos eran, hasta hoy, escandalosas y demostraban el nivel de distorsión que generaba el Estado. Un mismo muñeco transformable que en Argentina se conseguía a $60.000, en Colombia se paga el equivalente a $40.000, mientras que en Chile y Brasil cuesta solo $20.000. En México, el mismo producto vale $15.000.
Esta situación no se limitaba a las grandes marcas. Los bloques de construcción y las muñecas de colección registraban precios en el mercado local hasta un 75% más altos que en otros mercados de la región. Incluso productos de menor valor, como patines o triciclos, acumulaban sobreprecios del 40% al 50% en comparación con Brasil o Chile.
Con esta reducción arancelaria, el gobierno del presidente Javier Milei busca revertir esta estafa al consumidor. Al alinear la carga impositiva con el resto del MERCOSUR, se estimula la competencia y se fuerza al mercado interno a ofrecer productos de mejor calidad a precios más accesibles.
Se espera, además, que la vuelta a la previsibilidad y a las reglas de juego claras fomente una mayor inversión del sector privado, ahora que las condiciones de importación vuelven a ser estables y no dependen de la discrecionalidad de un funcionario.

Adicionalmente, el Decreto 781/2025 actualizó la Lista Nacional de Excepciones al Arancel Externo Común del MERCOSUR. Se incorporaron baterías con acumuladores interconectados (utilizadas en proyectos de energía) con un arancel de importación del 0%. Esta medida paralela apunta a facilitar el desarrollo de proyectos energéticos y modernizar la nomenclatura arancelaria del país, adaptándola a estándares internacionales.
