El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó este jueves que la pobreza en la Argentina se ubicó en el 31,6% en el primer semestre de 2025, lo que equivale a unos 15,05 millones de personas en esa condición. La indigencia alcanzó al 6,9% de la población, es decir, a 3,39 millones de argentinos.
Se trata de la tasa más baja desde el primer semestre de 2018, cuando durante el gobierno de Mauricio Macri la pobreza había sido de 27,3%, y la indigencia de 6,7%.
El dato representa una disminución significativa frente al 38,1% del segundo semestre de 2024 y al 52,9% del mismo período de 2024, cuando la Argentina atravesaba las consecuencias del último año de gestión kirchnerista.
Evolución reciente
La gestión de Javier Milei recibió en diciembre de 2023 un nivel de pobreza cercano al 53%, el más alto en dos décadas, con más de 24,9 millones de argentinos en esa situación. En apenas un año y medio, el número de pobres se redujo en 9,9 millones de personas, mientras que la indigencia cayó en 2,29 millones de casos.
De acuerdo con el Indec, en los hogares el índice de pobreza alcanzó el 24,1%. Dentro de ese conjunto, el 5,6% de los hogares quedaron bajo la línea de indigencia.
La mejora fue generalizada: todas las regiones del país mostraron descensos. El NEA sigue siendo la zona más comprometida, con una incidencia del 39%, mientras que la Patagonia exhibió la menor, con el 27%.
Factores y comparaciones
El informe resalta además que el impacto fue mayor en los aglomerados de menos de 500.000 habitantes, donde la reducción alcanzó los 8,8 puntos porcentuales, mientras que en las grandes ciudades fue de 6 puntos.
En cuanto a los grupos etarios, el 45,4% de los niños de entre 0 y 14 años permanece en situación de pobreza, lo que confirma que la problemática golpea con mayor fuerza a la infancia.
El actual descenso contrasta con la situación heredada en 2023, cuando tras 16 años de gobiernos kirchneristas la pobreza alcanzaba a más de la mitad de los argentinos. El dato de 2025 marca un cambio de tendencia en los indicadores sociales, en un contexto en el que el oficialismo sostiene que la estabilización económica es clave para consolidar esta baja.

