En el primer semestre de 2025, Rentas ya recaudó más del 85% de lo presupuestado para todo el año. Con semejante ingreso de fondos, la pregunta es inevitable: ¿en qué gasta Jaldo el dinero de los tucumanos?

La provincia juntó $515 mil millones en apenas seis meses, cuando el Presupuesto había calculado $601 mil millones para todo el año. Esa subestimación no fue un error inocente: fue una maniobra política que hoy deja en evidencia la discrecionalidad con la que el Gobierno maneja la plata de los contribuyentes. Tucumán cobra impuestos como pocas provincias, pero las obras siguen paralizadas, los hospitales colapsados y las escuelas deterioradas.
La recaudación récord debería traducirse en más rutas, más viviendas, más servicios básicos de calidad. Pero lo que se ve en la calle es otra cosa: recursos que parecen diluirse en más empleados estatales, más aparato político y más gastos para sostener la maquinaria del poder. El “colchón” fiscal que se esconde detrás de un presupuesto subestimado no es transparencia, es opacidad.
Mientras el gobernador se queja de la coparticipación y exige fondos a la Nación, en la provincia sobra recaudación propia que no se transforma en soluciones concretas para la gente. La presión tributaria es altísima, pero el retorno social es mínimo.
La pregunta sigue sin respuesta, y golpea cada vez más fuerte: ¿en qué gasta Jaldo el dinero de los tucumanos?

