Una nueva subvariante del COVID-19 ha encendido las alarmas internacionales. Se trata de la cepa XFG, conocida popularmente como “Frankenstein” por su origen recombinante, la cual podría atentar contra la salud de los argentinos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha clasificado como una “variante bajo vigilancia” debido a su capacidad de propagarse con rapidez, aunque hasta el momento no se ha demostrado que cause cuadros más graves que las cepas anteriores.

Esta subvariante deriva de Ómicron y es el resultado de la recombinación genética de dos linajes previos: LF.7 y LP.8.1.2. Su evolución se dio por la co-infección de un mismo individuo con ambas variantes, un proceso que dio lugar a una especie de “monstruo genético”, motivo por el cual se la apodó “Frankenstein”. Inicialmente fue detectada en el sudeste asiático, pero su propagación rápida la llevó a Europa, Estados Unidos y más recientemente, a América del Sur, donde ya representa el 62% de los casos en Río de Janeiro, Brasil.
El Instituto Oswaldo Cruz (IOC) fue el primero en confirmar su circulación masiva en Brasil, y se detectaron casos en otros estados como São Paulo, Santa Catarina y Ceará. La cercanía geográfica genera preocupación en la Argentina, aunque por el momento no se han notificado contagios locales en el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN).
El doctor Hugo Pizzi, epidemólogo, infectólogo y magíster en Salud Pública, confirmó que esta nueva variante ya está presente en el sur de Brasil y que podría llegar a Argentina debido al flujo turístico y la alta conectividad regional. “Esta nueva variante, fruto de la combinación de dos cepas previas, ya circula en nuestro continente. Dicen los colegas brasileños que está generando cuadros con mucha disfonía, molestias en la garganta y, en algunos casos, pérdida total de la voz”, señaló.
El doctor Ricardo Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano, afirmó que no hay indicios de que Frankenstein cause cuadros más graves. Sin embargo, destacó la importancia de la vacunación: “Las vacunas actuales, incluidas las de ARN mensajero y la vacuna argentina ARVAC, ofrecen protección contra esta nueva variante”.

Pizzi reforzó esa afirmación: “Las personas vacunadas tienen un caudal de anticuerpos que las protege. Las vacunas de composición clásica, como la ARVAC, permiten actualizaciones específicas contra nuevas cepas. Incluso ya se está aplicando en el exterior una vacuna combinada contra gripe y COVID”.
La cepa XFG está generando especial atención por su velocidad de propagación. En el Reino Unido, por ejemplo, el sublinaje XFG.3 representaba a fines de mayo de 2025 el 30% de los casos detectados. En España, los contagios por COVID se triplicaron en pocas semanas, y los expertos atribuyen ese repunte al avance de Stratus, otro nombre con el que se conoce a esta subvariante.
Los síntomas comunes de XFG son similares a los de otras variantes del COVID-19: fiebre, dolor de garganta, tos seca, fatiga y malestar general. Sin embargo, un signo distintivo es la disfonía o afonía temprana, lo que permite identificarla más rápidamente. Pizzi advirtió que “aunque en general los casos no son graves, todavía hay pacientes internados por otras variantes del virus, especialmente personas no vacunadas”.
Según el Ministerio de Salud argentino, durante la semana epidemiológica 27 de 2025 se registraron 40 casos de COVID-19 y dos fallecidos. Si bien son cifras bajas, se enfatiza la necesidad de mantener los sistemas de vigilancia genómica activos.
A nivel internacional, la OMS se mantiene en alerta, pero sin declarar un estado de emergencia. Su postura actual es la de monitoreo constante de cepas emergentes y promoción de la vacunación como medida principal de prevención. La posibilidad de que la XFG cruce la frontera es alta, aunque su impacto dependerá de los niveles de inmunización y las medidas de salud pública que se mantengan.

Finalmente, los expertos insisten en que la mejor defensa sigue siendo completar el esquema de vacunación, recibir los refuerzos indicados y consultar rápidamente ante la aparición de síntomas respiratorios, especialmente la pérdida de voz, característica distintiva de esta nueva cepa.
