Durante su participación en un evento organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), el presidente Javier Milei volvió a cuestionar la legalización del aborto en el país. En el marco de su exposición sobre el “rol de la población en el crecimiento económico”, el mandatario aseguró: “Se les pasó la mano en atacar a la familia, a las dos vidas, y ahora estamos pagándolo con caídas en la tasa de natalidad”.
Milei también vinculó la política del aborto con una amenaza global. “Ahora el miedo es que el mundo se quede sin gente. Lo hubieran pensado antes, nos hubiéramos ahorrado bastantes asesinatos en el vientre de las madres”, sentenció, en referencia a las consecuencias demográficas de estas medidas y en abierta crítica a la Agenda 2030 de Naciones Unidas, a la que también apuntó durante su discurso.
En el plano económico, el Presidente reiteró su diagnóstico sobre el potencial de crecimiento del país y alentó a los empresarios estadounidenses a invertir: “Argentina está baratísima y va a subir como piña de buzo”, lanzó, utilizando una de sus frases características. Además, sostuvo que si se mantiene el rumbo actual, el país podría convertirse en una potencia mundial en las próximas décadas.
Milei destacó también el equilibrio fiscal alcanzado por su gestión en tiempo récord. “Después de 123 años de tener siempre déficit, fue la primera vez que tuvimos equilibrio financiero, el cual lo alcanzamos en un mes de gestión, y vino para quedarse”, afirmó, y elogió el rol del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
Respecto al futuro económico, insistió en la necesidad de bajar impuestos y achicar el Estado para fomentar el crecimiento. Según estimaciones presentadas por Caputo, si la economía creciera al 6% durante dos mandatos, Argentina podría devolver hasta 450.000 millones de dólares de deuda; y si ese crecimiento llegara al 8%, la cifra ascendería a 550.000 millones.
Para cerrar, Milei afirmó que su gobierno ya logró “reducir el gasto público en más de un 30% sin aumentar impuestos” y expresó su deseo de que la Argentina se convierta en “el país más libre del mundo”.
