Una tarde de extrema tensión se vivió este jueves en la localidad tucumana de Delfín Gallo, tras cuando una fuerte tormenta con ráfagas de viento provocó el derrumbe parcial de un supermercado chino, dejando tres personas heridas y desatando un violento intento de saqueo por parte de un grupo de vecinos. El episodio, que pudo haber terminado en tragedia, puso a prueba la capacidad de respuesta del Estado y de las fuerzas de seguridad, que actuaron con rapidez para restablecer el orden.

Según el parte policial oficial, el siniestro se registró cerca de las 18 horas en un comercio ubicado en el centro de esa pequeña comunidad, situada a unos 15 kilómetros al este de San Miguel de Tucumán, detrás del aeropuerto Benjamín Matienzo.
“Por incumbencias climáticas, un tornado fuerte afectó el lugar, causando el derrumbe de la estructura y dejando tres personas heridas”, explicó el comisario Juan Manuel Juárez, jefe de la seccional local.
Tras el colapso, equipos de bomberos voluntarios, Defensa Civil y personal sanitario trabajaron en el lugar para descartar la presencia de personas atrapadas entre los escombros. Los tres heridos fueron trasladados de urgencia a centros de salud de la capital provincial, donde permanecen internados fuera de peligro.
Las primeras pericias revelaron que la estructura del supermercado —construida principalmente con bloques y materiales precarios— presentaba deficiencias edilicias que podrían haber contribuido al derrumbe. Este dato reavivó el debate sobre los controles municipales en la zona, una deuda histórica de gestiones anteriores que durante años desatendieron la seguridad estructural de los comercios de cercanía.
Intentos de saqueo y tensión social
Minutos después del derrumbe, decenas de vecinos se agolparon frente al local destruido. Lo que comenzó como un intento de rescate espontáneo derivó rápidamente en un intento de saqueo.
Testigos relataron que algunas personas intentaron ingresar al lugar para llevarse mercadería entre los escombros. “La situación fue muy delicada. La gente intentó saquear aprovechando el derrumbe”, contó el periodista Gabriel Melián, de Cadena 3, quien estuvo presente en la escena.
Efectivos de Infantería y de la Policía de Tucumán se desplegaron de inmediato en el lugar y lograron contener a más de un millar de personas que se habían congregado frente al comercio.
El rápido accionar policial evitó que los hechos tomaran una dimensión aún mayor, como ocurrió en episodios similares durante gobiernos anteriores, donde la falta de control derivó en saqueos masivos y destrozos.
El contexto económico en la zona —una de las más postergadas del Gran Tucumán— es un factor que no puede pasarse por alto. El nivel de vulnerabilidad social y falta de oportunidades laborales ha sido el resultado de décadas de políticas asistencialistas improductivas que, lejos de brindar soluciones, generaron dependencia y resentimiento social.
En ese marco, el intento de saqueo no fue sólo una reacción ante el desastre, sino también el reflejo de una crisis moral y estructural que el nuevo gobierno busca revertir mediante políticas de orden, trabajo y responsabilidad individual.

La tormenta también afectó otras zonas del Gran Tucumán, donde se registraron chaparrones intensos, caída de árboles y cortes de energía. Las autoridades provinciales, en coordinación con la Secretaría de Protección Civil, implementaron un operativo de emergencia para evaluar daños estructurales y asistir a las familias damnificadas.
