El regreso de la delegación de la Selección argentina al país se vio demorado el lunes luego de que agentes del FBI realizaran un operativo en el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York, donde secuestraron teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos pertenecientes al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y a otros integrantes de la dirigencia.
Según informó Infobae, el procedimiento también alcanzó a Pablo Toviggino, Diego Lucero y Javier Faroni, quienes forman parte de una investigación que llevan adelante el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI sobre la administración de contratos comerciales internacionales vinculados a la Asociación del Fútbol Argentino.
Como consecuencia del operativo, el vuelo chárter de Aerolíneas Argentinas que debía partir hacia Buenos Aires sufrió una demora de más de dos horas. La aeronave, prevista para despegar a las 6, finalmente lo hizo cerca de las 8.15, retrasando también el arribo de la delegación a Ezeiza.
De acuerdo con la documentación judicial, Tapia fue citado a declarar el próximo 30 de julio ante la Corte del Distrito Sur de Florida. Además, deberá aportar información relacionada con la empresa Tourprodenter, incluyendo las comunicaciones mantenidas con los demás dirigentes involucrados.
La investigación se centra en el funcionamiento de esa sociedad, registrada en el estado de Florida y encargada de gestionar acuerdos de patrocinio, derechos televisivos, partidos amistosos y otros contratos comerciales internacionales de la AFA. Los investigadores buscan reconstruir un circuito financiero que, según la pesquisa, supera los 300 millones de dólares.
La causa también analiza movimientos bancarios realizados a través de entidades como Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank. Según trascendió, solo por esta última institución habrían circulado más de 13,5 millones de dólares en menos de un año, además de detectarse transferencias hacia sociedades con escasa actividad comercial, lo que motivó un mayor seguimiento de los fondos.
La investigación comenzó durante el Mundial y, por el momento, las medidas dispuestas por la Justicia estadounidense no implican imputaciones penales, sino la preservación y recolección de pruebas para determinar si existieron posibles maniobras que pudieran constituir delitos bajo la legislación de ese país.
En ese marco, el secuestro de teléfonos, computadoras y otros dispositivos electrónicos será una pieza clave para que los investigadores analicen comunicaciones, archivos y registros digitales, con el objetivo de contrastarlos con la documentación bancaria y societaria reunida durante la pesquisa.
