El devastador terremoto de magnitud 7,8 que sacudió el sur de Filipinas dejó hasta el momento un saldo de 35 personas fallecidas, más de 200 heridos y varios desaparecidos, mientras los equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj entre los escombros.
Las autoridades informaron que el número de víctimas fue aumentando a medida que los rescatistas lograron acceder a localidades que habían quedado aisladas por los daños en rutas, cortes de energía y fallas en las comunicaciones.
Uno de los escenarios más dramáticos se registró en el municipio de Glan, donde un deslizamiento de tierra sepultó varias viviendas y provocó la muerte de 14 personas. Otras víctimas fueron reportadas en distintas zonas de Mindanao, principalmente como consecuencia de derrumbes de edificios y caída de estructuras.
Las tareas de búsqueda se concentran especialmente en Ciudad General Santos, donde brigadistas intentan localizar a personas que permanecen atrapadas bajo los restos de un supermercado que colapsó durante el sismo. Además, se registraron importantes daños en escuelas, depósitos y edificios públicos.
El terremoto también afectó la actividad aérea de la región. El aeropuerto internacional de General Santos suspendió temporalmente sus operaciones y decenas de vuelos debieron ser cancelados debido a los daños ocasionados por el movimiento telúrico.
La preocupación de las autoridades se mantiene por la gran cantidad de réplicas registradas tras el sismo principal. Según organismos especializados, ya se contabilizaron más de un centenar de movimientos secundarios, algunos de considerable intensidad, lo que complica las tareas de rescate y aumenta el riesgo para los habitantes de las zonas afectadas.
Ante la emergencia, el presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó el despliegue de recursos nacionales, la suspensión de clases en las áreas afectadas y la asistencia inmediata a miles de familias que perdieron sus hogares.
Se trata del terremoto más mortífero registrado en Filipinas durante 2026 y uno de los más destructivos de los últimos años. El país asiático se encuentra sobre el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo, donde los terremotos de gran magnitud son frecuentes.
