El papa León XIV presentó este lunes 25 de mayo su primera encíclica, titulada Magnifica humanitas (“Magnífica humanidad”), en un acto realizado en el Aula del Sínodo del Vaticano. El documento marca el inicio formal de las principales líneas doctrinales y sociales que tendrá su pontificado, con un fuerte enfoque en los desafíos éticos vinculados al desarrollo de la Inteligencia Artificial.
La presentación de la encíclica se produjo pocos días después de un discurso pronunciado por el Pontífice en la Universidad La Sapienza de Roma, donde expresó preocupación por el uso de la Inteligencia Artificial en conflictos armados. Allí advirtió sobre el riesgo de que estas tecnologías “desresponsabilicen las decisiones humanas” y agraven las consecuencias de las guerras modernas.
En ese contexto, León XIV mencionó los conflictos en Ucrania, Gaza, Líbano e Irán, y cuestionó la creciente incorporación de tecnologías automatizadas en el ámbito militar. Según expresó, la evolución tecnológica aplicada a la guerra puede derivar en una “espiral de aniquilación” si no existen límites éticos claros.
Uno de los aspectos más comentados de la presentación fue la participación de Christopher Olah, investigador vinculado a la empresa de Inteligencia Artificial Anthropic. Olah es reconocido internacionalmente por sus estudios sobre el funcionamiento interno de los grandes modelos de lenguaje y fue incluido en 2024 entre las 100 personalidades más influyentes de la IA por la revista Time.
La presencia del especialista fue interpretada como una señal del Vaticano sobre la necesidad de establecer controles éticos en el desarrollo de estas tecnologías. Anthropic mantiene diferencias con el Departamento de Defensa de Estados Unidos respecto del uso militar de herramientas de IA, particularmente en temas vinculados a vigilancia masiva y sistemas autónomos de combate.
La decisión de incluir a representantes del sector tecnológico en la presentación de una encíclica también generó debate. El profesor Tomislav Karačić, especialista en religión e Inteligencia Artificial de la London School of Economics, sostuvo que la participación de una empresa privada en un evento de este tipo puede interpretarse como una forma de legitimación institucional, aunque aclaró que el objetivo debería ser promover una discusión ética más amplia sobre el uso de estas herramientas.
Además de las advertencias sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial, el Papa destacó el potencial positivo de la tecnología cuando se orienta al bien común y al servicio de las personas. Según distintos especialistas presentes en el acto, el Pontífice mantiene una visión favorable hacia la innovación tecnológica siempre que esté subordinada a principios morales y humanitarios.
En la presentación también participaron la teóloga británica Anna Rowlands, experta en doctrina social de la Iglesia y ética de las migraciones; la religiosa africana Leocadie Lushombo, especialista en pensamiento social católico; y el cardenal Pietro Parolin, actual secretario de Estado de la Santa Sede.
Entre los asistentes estuvo también el argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, designado originalmente por el papa Francisco y ratificado en el cargo por León XIV.
Otra de las novedades del evento fue la participación directa del propio Pontífice durante la presentación oficial de la encíclica, una práctica poco habitual en este tipo de actos y que no había sido realizada por sus predecesores recientes.
