La Argentina y Estados Unidos avanzaron en un nuevo acuerdo estratégico de cooperación militar que permitirá reforzar la vigilancia y el control del Atlántico Sur mediante la incorporación de aviones de patrullaje marítimo, drones, sistemas tecnológicos de última generación y entrenamiento especializado para la Armada Argentina.
El convenio fue firmado entre autoridades navales de ambos países en el marco del programa de cooperación impulsado por el gobierno de Javier Milei junto al Departamento de Defensa estadounidense, consolidando un nuevo nivel de alineamiento estratégico entre Buenos Aires y Washington en materia de defensa, inteligencia y seguridad marítima.
El núcleo del acuerdo contempla la llegada de dos aeronaves Textron B-360ER MPA, especialmente configuradas para tareas de vigilancia marítima, reconocimiento aeronaval y operaciones ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance). Según trascendió, los aviones estarán equipados con radares de búsqueda de superficie, sensores infrarrojos, sistemas de comunicación satelital, tecnología AIS para identificación automática de buques y enlaces avanzados de comando operativo.
La primera aeronave arribaría al país en diciembre de este año, mientras que la segunda sería incorporada durante 2027.
El objetivo central del programa será fortalecer el control argentino sobre la Zona Económica Exclusiva y las aguas jurisdiccionales del Atlántico Sur, especialmente frente al creciente avance de flotas pesqueras extranjeras cerca de la milla 200. En el Gobierno consideran prioritario mejorar la capacidad de monitoreo y detección sobre embarcaciones vinculadas a pesca ilegal y depredación de recursos marítimos.
El acuerdo también incluye la provisión de drones capaces de operar desde patrulleros oceánicos, simuladores para aeronaves P-3C Orión, sistemas integrados de vigilancia marítima y transferencia tecnológica para las Fuerzas Armadas argentinas. Entre los equipos ya incorporados figura la cámara electroóptica Wescam MX-10, utilizada para tareas de reconocimiento y seguimiento de embarcaciones.
El programa se desarrollará bajo la denominada “Sección 333” del Departamento de Defensa estadounidense, un mecanismo utilizado por Washington para entrenar y equipar fuerzas militares aliadas frente a amenazas consideradas estratégicas. La cooperación tendrá una duración prevista de cinco años y forma parte de la estrategia norteamericana de seguridad marítima en el Atlántico Sur y la región antártica.
Desde la embajada de Estados Unidos en Argentina celebraron públicamente el acuerdo con un mensaje difundido en redes sociales: “Más fuertes juntos. Más seguros juntos”.
La firma del convenio profundiza además el acercamiento político y militar entre la administración de Milei y la Casa Blanca, luego de varios meses marcados por ejercicios navales conjuntos, acuerdos de inteligencia, cooperación con el Comando Sur y la visita del presidente argentino al portaaviones USS Nimitz.
Para la Armada Argentina, el entendimiento representa una de las incorporaciones estratégicas más importantes de los últimos años, ya que permitirá recuperar capacidades de patrullaje oceánico, vigilancia aeronaval y control de tráfico marítimo que habían quedado limitadas por la falta de equipamiento moderno.
Fuentes oficiales aclararon además que el programa estará enfocado exclusivamente sobre áreas marítimas bajo control argentino y no incluirá operaciones sobre la zona en disputa alrededor de las Islas Malvinas.
Con este acuerdo, Argentina y Estados Unidos consolidan una nueva etapa de cooperación militar orientada al control del Atlántico Sur, la protección de recursos estratégicos y el fortalecimiento de la presencia occidental en una región cada vez más relevante desde el punto de vista geopolítico.
