Una jornada de extrema tensión se vivió este lunes en Bolivia luego de que una masiva movilización contra el presidente Rodrigo Paz derivara en violentos enfrentamientos, saqueos y destrozos en distintos puntos de la ciudad de La Paz.
Las protestas, impulsadas por sectores vinculados al expresidente Evo Morales, organizaciones sociales de El Alto, campesinos aimaras y la Central Obrera Boliviana, exigen la renuncia inmediata del mandatario, quien lleva apenas seis meses en el poder.
El epicentro de los disturbios se concentró en las inmediaciones de la Plaza Murillo, donde se encuentran la sede del Gobierno y el Parlamento boliviano. Allí, grupos de manifestantes intentaron romper el cordón policial arrojando piedras, petardos y cargas de dinamita contra las fuerzas antimotines.
La policía respondió con un fuerte operativo de dispersión mediante gases lacrimógenos y vallados de seguridad, mientras los incidentes se extendían por varias cuadras del centro paceño.
Ataques a edificios públicos y saqueos
Durante los enfrentamientos, grupos radicalizados arrancaron puertas y estructuras metálicas de edificios privados para utilizarlas como escudos improvisados frente al avance policial. También encendieron fogatas en plena vía pública para intentar mitigar el efecto de los gases.
Uno de los ataques más graves ocurrió en el edificio del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, donde manifestantes ingresaron por la fuerza, destruyeron mobiliario y sustrajeron distintos objetos. Parte de los incidentes fueron registrados en video por trabajadores judiciales que se encontraban en el lugar.
En paralelo, el sistema estatal Mi Teleférico sufrió importantes daños materiales tras ser apedreado durante los disturbios, obligando a suspender temporalmente el servicio en las zonas afectadas.
Además, vecinos denunciaron la quema de un patrullero policial y comerciantes reportaron saqueos en puestos callejeros y locales ubicados en el centro de la capital boliviana.
Crisis política y bloqueos
El estallido de violencia se produce en medio de una creciente crisis institucional que se agravó durante las últimas semanas.
El departamento de La Paz permanece prácticamente aislado desde hace casi dos semanas debido a los bloqueos impulsados por la Federación de Campesinos Tupac Katari, mientras continúan los cortes de ruta en regiones como Oruro, Cochabamba y Chuquisaca.
La situación generó complicaciones en el abastecimiento, el transporte y la circulación dentro de varias zonas del país.
Preocupación por ataques a periodistas
En medio del clima de tensión, la Defensoría del Pueblo de Bolivia expresó preocupación por la seguridad de periodistas y trabajadores de prensa que cubren las protestas.
Según informó el organismo, durante la última semana se registraron al menos 15 agresiones contra periodistas y ataques a cuatro equipos de medios de comunicación.
Por su parte, el Gobierno boliviano acusó directamente a Evo Morales de impulsar las movilizaciones y de intentar desestabilizar al Ejecutivo mediante bloqueos, protestas y violencia callejera.
Mientras tanto, la tensión continúa creciendo en Bolivia y las autoridades temen que las protestas puedan intensificarse en las próximas horas.
