Osvaldo Jaldo defendió en su cargo al ministro del Interior, Darío Monteros tras la agresión al diputado nacional Federico Pelli por parte de uno de sus funcionarios. La decisión generó fuertes cuestionamientos desde la Libertad Avanza, que acusa al gobierno provincial de minimizar la gravedad de los hechos y de cerrar filas políticas en lugar de dar explicaciones.
El gobernador confirmó públicamente que Monteros continuará al frente del Ministerio del Interior, desestimando los pedidos de renuncia que surgieron luego del ataque al diputado Pelli en la localidad de La Madrid.

Durante una conferencia de prensa, Jaldo sostuvo que la facultad de designar o remover ministros es exclusiva del gobernador, y defendió a su funcionario afirmando que no existe ninguna denuncia judicial en su contra.
Sin embargo, el respaldo no logró disipar las críticas de distintos sectores políticos que consideran que el gobierno provincial debería haber tomado una postura más firme frente a un hecho de violencia política que sacudió el escenario tucumano.

La controversia comenzó luego de que el dirigente Marcelo “Pichón” Segura agrediera al diputado nacional Federico Pelli durante una actividad vinculada a la asistencia por las inundaciones que afectan a varias localidades del sur de Tucumán.
Tras el episodio, desde La Libertad Avanza apuntaron contra el clima político que se vive en la provincia y reclamaron responsabilidades dentro del gobierno provincial, señalando al Ministerio del Interior por su rol en la organización territorial y política en los municipios.
Aunque Monteros negó cualquier vínculo con el hecho, la presión política creció rápidamente y derivó en pedidos de renuncia que finalmente fueron rechazados por el propio gobernador.

La decisión de ratificar al ministro fue interpretada por la oposición como una señal de protección política dentro del oficialismo, en lugar de un gesto de autocrítica o investigación interna.
Para los críticos del gobierno, el episodio dejó en evidencia una fuerte tensión política en la provincia, agravada por el contexto de emergencia que atraviesan muchas localidades afectadas por las inundaciones.
En ese escenario, la ratificación de Monteros fue vista como un intento del gobierno provincial de blindar su estructura política y evitar que la crisis escale dentro del gabinete.
Mientras el diputado Pelli continúa su recuperación tras la agresión, el episodio sigue generando repercusiones políticas en Tucumán.
La decisión de Jaldo de sostener a su ministro puede haber cerrado la discusión dentro del oficialismo, pero también profundizó las críticas de la oposición, que insiste en que el gobierno provincial debe asumir responsabilidades políticas por el clima de confrontación que derivó en el ataque.
Por ahora, el gobernador dejó en claro su postura: Monteros seguirá en el cargo, aunque la polémica política en torno al caso está lejos de terminar.
