Una encuesta de la consultora Meraki abre un nuevo escenario político en Tucumán y coloca a Lisandro Catalán frente a una oportunidad que, según los números, no se presenta desde hace cuatro décadas: disputar con chances reales la continuidad del peronismo en la provincia.
El estudio, realizado en febrero de 2026 sobre 1.069 casos, muestra a La Libertad Avanza como la primera fuerza individual con un 32,71% de intención de voto a gobernador. Ni la suma de los distintos sectores peronistas supera ese porcentaje, el dato central es que el oficialismo aparece fragmentado, mientras que el espacio liberal se consolida como alternativa competitiva.

La encuesta señala además que el crecimiento libertario se apoya con fuerza en el voto joven —donde alcanza picos del 45%— y en el interior provincial. En el Gran San Miguel de Tucumán, en cambio, se concentra el mayor caudal de indecisos, un segmento que podría resultar determinante de cara a 2027.
Otro dato relevante es el trasvasamiento de votos desde distintos espacios hacia la propuesta liberal. Parte del electorado que en 2023 acompañó opciones opositoras tradicionales hoy se inclina por La Libertad Avanza, mientras que incluso sectores desencantados del peronismo aparecen permeables a un cambio.
En este contexto, Catalán emerge como una figura con proyección provincial dentro del armado libertario. Con un escenario fragmentado y un porcentaje significativo de indecisos, el dirigente enfrenta lo que algunos analistas ya califican como una oportunidad histórica: poner fin a más de 40 años de hegemonía peronista en Tucumán.
El desafío, sin embargo, no será menor. La eventual unidad del peronismo podría modificar el tablero electoral. Pero si la tendencia actual se mantiene y el oficialismo continúa dividido, el 2027 podría marcar un punto de inflexión en la política tucumana.
