Una encuesta realizada en noviembre por la consultora Meraki confirmó que la Boleta Única de Papel (BUP), utilizada por primera vez en Tucumán durante las elecciones legislativas nacionales de octubre, logró una aceptación prácticamente unánime entre los votantes de la provincia.
Los resultados muestran que la implementación del nuevo sistema electoral —aprobado a nivel nacional en 2024 y aplicado en 2025 por impulso del entonces ministro del Interior Lisandro Catalán— dejó una experiencia positiva que contrasta fuertemente con las complejidades del esquema tradicional de boletas partidarias y acoples utilizado en elecciones provinciales.
El relevamiento, basado en 1.069 casos en todo el territorio tucumano, arrojó que el 100% de los consultados consideró que la BUP fue fácil o muy fácil de usar, un nivel de consenso inusual en estudios de percepción electoral. Además, el 98% afirmó que la votación resultó rápida o muy rápida, reforzando la idea de que el sistema simplificó el proceso en el cuarto oscuro y facilitó la experiencia para el votante.
Diferencias generacionales y territoriales
El estudio señala que la sensación de facilidad disminuye levemente con la edad: mientras los jóvenes expresaron total comodidad con el sistema, los mayores de 65 fueron más cautelosos. Paralelamente, la percepción de rapidez fue superior en la Capital (82%) y el Gran San Miguel de Tucumán (77%), mientras que cayó al 60% en zonas del interior.
Sin embargo, incluso con estas diferencias, la valoración general sigue siendo ampliamente favorable. La consultora señala que las objeciones y dudas se concentran en segmentos minoritarios y se relacionan más con factores culturales o hábitos arraigados después de décadas de usar boletas partidarias.
Confianza: una brecha pendiente
Aunque el uso fue calificado como fácil y rápido, la confianza en la herramienta exhibe una brecha etaria marcada. Según Meraki, ocho de cada diez jóvenes confían plenamente en la BUP, pero esa proporción cae a tres de cada diez entre los mayores de 65. Aun así, el informe remarca que la desconfianza total es más baja entre adultos mayores que entre algunos jóvenes, lo que sugiere un fenómeno de polarización política más que generacional.

En el interior provincial, la desconfianza alcanza a cuatro de cada diez votantes, lo que, según la consultora, podría corregirse con campañas de información específicas según territorio y edad.
Un contraste con el esquema provincial
Pese a la opinión favorable de la ciudadanía, el oficialismo tucumano ya anticipó que en 2027 continuará vigente el sistema provincial de boletas partidarias y acoples, con la única modificación de reducir su número.
Esto va a contramano de la preferencia expresada por los tucumanos, quienes, según el sondeo, respaldan de forma contundente un mecanismo más simple y transparente como la BUP.
Los resultados, además, se producen en un contexto particular: la Boleta Única de Papel fue aprobada en el Congreso gracias al proyecto impulsado por Lisandro Catalán durante su gestión como ministro del Interior, permitiendo su debut nacional en las elecciones legislativas de octubre de 2025 —cuyo desempeño fue evaluado de manera positiva por los organismos electorales y por el propio electorado.
Señales para una reforma electoral provincial
La encuesta de Meraki deja planteado un interrogante hacia el futuro electoral tucumano. Con un respaldo abrumador a la BUP y una creciente crítica al sistema de acoples y boletas partidarias, los datos parecen sugerir la necesidad de una discusión más profunda.
En este sentido, desde La Libertad Avanza Tucumán vienen proponiendo una reforma integral que incluya:
La adopción de la Boleta Única de Papel para las elecciones provinciales, replicando el modelo nacional aprobado en 2024.
La reducción del número de acoples a solo cuatro, para simplificar la oferta electoral y evitar la dispersión que caracterizó a comicios anteriores.

La encuesta presentada este 9 de diciembre refuerza la idea de que una parte significativa de la ciudadanía está lista para avanzar hacia un sistema más ordenado y transparente, y que el gobernador Osvaldo Jaldo, frente a este escenario, podría verse impulsado a encarar una reforma estructural acorde a la opinión mayoritaria de los tucumanos.

