Este miércoles 10 de diciembre de 2025, en el Ayuntamiento de Oslo, se llevó a cabo la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado. Sin embargo, la galardonada no pudo estar presente: su hija, Ana Corina Sosa, subió al escenario para recibir el premio en su nombre.
El Comité le otorgó el premio al reconocimiento por su “incansable esfuerzo” en favor de una transición pacífica hacia la democracia en Venezuela, por su lucha en defensa de los derechos humanos y por haber unido a la oposición venezolana en torno a elecciones libres y representativas, tras las elecciones presidenciales de julio de 2024 en Venezuela.
La entrega del Premio Nobel se vio marcada por la ausencia personal de Corina Machado. El director del instituto responsable del galardón, explicó que un era un viaje en una situación de extremo peligro lo que imposibilitó su llegada a Oslo a tiempo.
Desde agosto de 2024, Machado está en la clandestinidad, perseguida por el gobierno de Nicolás Maduro, tras denunciar fraude en las elecciones presidenciales que la inhabilitaron para postularse. Por ese motivo, su hija Ana Corina Sosa fue quien entregó el discurso de aceptación, en nombre de su madre, y recibió la medalla, el diploma y el reconocimiento.

En su discurso, Ana Corina Sosa denunció con dureza lo que calificó como ‘terrorismo de Estado‘: habló de desapariciones, torturas y persecuciones sistemáticas contra opositores, estudiantes, maestros, sacerdotes y civiles que defendieron la voluntad popular. Sostuvo que miles de venezolanos están detenidos injustamente, y que el premio representa la voz de esas víctimas que claman por justicia y libertad.
Por su parte, la propia Machado se dirigió a los presentes mediante un mensaje grabado:
“No llegaré al momento de la ceremonia, pero iré a Oslo y estoy en camino a Oslo ahora. Sé que hay cientos de venezolanos de diferentes partes del mundo que pudieron llegar a la ciudad, que están ahora mismo en Oslo, al igual que mi familia, mi equipo, tantos colegas”.
También destacó:
“Dado que este es un premio para todos los venezolanos, creo que será recibido por ellos y pronto, cuando llegue, podré abrazar a mi familia y a mis hijos que no he visto en dos años, y a tantos venezolanos y noruegos que sé que comparten nuestro esfuerzo. Muchas gracias y nos veremos pronto”.
Finalmente agradeció al comité:
“en nombre del pueblo venezolano, una vez más quiero agradecer al Comité Nobel noruego por este inmenso reconocimiento a la lucha de nuestro pueblo por la democracia y la libertad, y nos sentimos muy emocionados y muy honrados”.

Además, el presidente del comité del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, envió un mensaje directo al gobierno de Maduro:
“Diremos aquello que más temen los líderes autoritarios: su poder no es permanente. Su violencia no prevalecerá sobre un pueblo que se levanta y resiste. Señor Maduro: debe aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo. Debe sentar las bases para una transición pacífica hacia la democracia. Porque esa es la voluntad del pueblo venezolano”.
Y finalizó su discurso con una pequeña reflexión
“Cuando la gente se niega a renunciar a la democracia, se niega a renunciar a la paz. María Corina Machado entiende profundamente esta verdad”.

El Premio Nobel no solo representa un reconocimiento individual para María Corina Machado, sino una señal internacional de que la crisis venezolana —política, institucional y de derechos humanos— sigue en el foco del mundo. Este galardón visibiliza la lucha de cientos de miles de venezolanos que exigen justicia, libertad y un Estado democrático donde valga la voz del pueblo.
Por otro lado, la ausencia de Machado en la ceremonia pone en evidencia las graves amenazas que enfrentan líderes de oposición en Venezuela, y la valentía de quienes, a pesar del miedo, siguen alzando la voz.
Finalmente, la entrega del premio en Oslo funciona como un acto simbólico de solidaridad continental: la presencia en la ceremonia de presidentes y autoridades latinoamericanas demuestra que la lucha venezolana trasciende fronteras y despierta conciencia regional.
