La candidatura impulsada por Argentina para que Rafael Grossi asuma como secretario general de la ONU marca un movimiento diplomático de alto perfil, con el país apostando fuerte a un liderazgo global renovado.
Argentina oficializó este miércoles la candidatura del diplomático Rafael Mariano Grossi para ocupar el cargo de secretario general de las Naciones Unidas (ONU) en el período 2027-2031. El anuncio llegó a través de un comunicado de la Cancillería, que destacó la trayectoria internacional del actual Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y su visión para una ONU más eficaz, equilibrada y orientada a resultados.
“La República Argentina tiene el honor de presentar la candidatura del Embajador Rafael M. Grossi…”, expresó el Ministerio de Relaciones Exteriores, resaltando el compromiso del país con los propósitos de la ONU y su rol histórico como miembro fundador. En el mismo documento, remarcaron que Grossi acumula más de cuatro décadas de servicio diplomático, con una gestión valorada por su solvencia técnica y su capacidad para afrontar crisis internacionales.

Desde 2019, Grossi dirige el OIEA —siendo el primer latinoamericano en ocupar ese cargo— en una etapa marcada por desafíos geopolíticos, conflictos armados y amenazas vinculadas al uso de la energía nuclear. Su gestión, según destaca el Gobierno, se caracterizó por una conducción “abierta, eficiente y de resultados evidentes”.
Formado en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina y con posgrados en Ginebra, Grossi ingresó al servicio exterior en 1985. Desde entonces, ha desarrollado una carrera donde combinó diplomacia, técnica y negociación multilateral.
Competencia global y definiciones clave
La carrera hacia la Secretaría General contará con otras figuras de peso: Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Mia Mottley, Alicia Bárcena y Jacinda Ardern, entre otras. La selección final estará en manos del Consejo de Seguridad, cuyos cinco miembros permanentes deberán coincidir en un único candidato para elevarlo a la Asamblea General.
Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General, sostuvo que el mundo requiere un liderazgo “capaz de sostener los pilares de la ONU: paz y seguridad, derechos humanos y desarrollo”.
Las cinco prioridades que propone Grossi
En su presentación oficial, Grossi delineó cinco ejes para una ONU renovada:
1. Acción eficaz por la paz y la seguridad. Recuperar el rol central de la organización en la prevención de conflictos, mediante diplomacia activa y evaluaciones basadas en evidencia.
2. Desarrollo con soluciones realistas. Impulsar alianzas verificables y revertir el lento avance de la Agenda 2030, con solo el 18% de los ODS en progreso.
3. Derechos humanos y dignidad humana. Asegurar una presencia más efectiva sobre el terreno y respuestas rápidas ante discriminación y violencia.
4. Gestión moderna y renovación institucional. Corregir superposiciones funcionales dentro de la ONU y avanzar hacia una estructura más eficiente, apoyándose en iniciativas como UN80.
5. Multilateralismo pragmático. Dialogar con todas las partes, actuar con imparcialidad y sostener principios aun en escenarios de fragmentación global.

Grossi concluyó que el desafío no es declarar intenciones, sino “actuar con hechos, responsabilidad y compromiso”. Su candidatura abre un nuevo capítulo para la diplomacia argentina y coloca al país en el centro de una disputa global por el liderazgo de las Naciones Unidas.
