El Ministerio de Seguridad de la Nación, bajo la conducción de Patricia Bullrich, desactivó otra bomba de tiempo dejada por la desidia de la gestión anterior. La Policía Federal Argentina (PFA) detuvo en las últimas horas al sicario Deivi Junior Romero Ulillen, alias “El Jorobado Deivi”, uno de los cabecillas de la sanguinaria banda peruana “Los Compadres de Trujillo”.
Sin embargo, el operativo exitoso destapó un dato alarmante que expone la política de fronteras abiertas e irresponsabilidad migratoria del kirchnerismo: el peligroso delincuente llevaba al menos tres años viviendo en Argentina con un DNI argentino otorgado por el Estado durante la administración de Alberto Fernández.

Romero Ulillen, acusado en Perú de delitos gravísimos como homicidios por encargo, secuestros y extorsiones, se movía con total impunidad por el territorio nacional gracias a la documentación oficial que el gobierno anterior le facilitó sin los controles de antecedentes pertinentes.
La detención se concretó el jueves 13 de noviembre en pleno barrio de Recoleta, gracias al trabajo del Departamento Antisecuestros Sur de la PFA. Si bien la captura se precipitó tras una circular roja de Interpol emitida por la Justicia de Perú, las fuerzas federales ya le seguían el rastro, demostrando el cambio de paradigma en inteligencia criminal.
La “falsa legalidad” otorgada por el Estado
La investigación reveló una trama de irregularidades que permitió al sicario burlar la ley. Al iniciar las pesquisas, los detectives descubrieron que el criminal poseía un DNI argentino de la serie 96 millones. Este documento estaba ligado a un domicilio en una vivienda precaria de la calle Canadá al 800, en General Rodríguez.
Al verificar el lugar, se confirmó la maniobra: esa casa humilde, situada en una calle de tierra, funcionaba únicamente como una “pantalla” para obtener la documentación. Los vecinos aseguraron no conocerlo. Gracias a este DNI “regalado” por la falta de controles migratorios del kirchnerismo, Romero Ulillen pudo evitar cualquier alerta institucional durante años.

Vida de lujo e impunidad
Mientras el ciudadano de a pie sufría los embates de la inflación y la inseguridad, este jefe criminal disfrutaba de una vida de lujo en Argentina. Lejos de la casilla declarada en su DNI, residía en departamentos exclusivos de Recoleta, en la zona de French y Uriburu.
La investigación confirmó que pagaba alquileres en dólares, vestía ropa deportiva de marcas exclusivas y hacía turismo por el país: visitó Mendoza y las Cataratas del Iguazú con total libertad. Incluso se sospecha que utilizó esa libertad de movimiento para reunirse en Chile con otros miembros de su banda.
Finalmente, la PFA montó el operativo decisivo cuando su geolocalización se estabilizó en un departamento de la calle Cerrito. Al ser detenido, Romero llevaba consigo su licencia de conducir peruana, varias tarjetas SIM y, de manera insólita, el DNI argentino que el Estado le había otorgado, símbolo de una época de descontrol que el gobierno de Javier Milei ha comenzado a desmantelar.
