Cinco días después de la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas, la expresidente condenada por corrupta, Cristina Fernández de Kirchner reavivó la interna dentro del peronismo al responsabilizar al gobernador bonaerense Axel Kicillof por la derrota del espacio en la provincia de Buenos Aires. En un extenso documento publicado en sus redes sociales, aseguró que “fue un error político desdoblar la elección” y que esa decisión “operó como un balotaje” que terminó concentrando el voto opositor.
Kirchner señaló que todos los gobernadores peronistas lograron retener sus provincias —a excepción de Buenos Aires— y atribuyó ese resultado al desdoblamiento impulsado por Kicillof. Según la exmandataria, adelantar los comicios “fue riesgoso por su peso simbólico y electoral” y “dividió los esfuerzos” en un momento clave. “No me interesa tener razón, me interesa ganar elecciones”, escribió, remarcando que advirtió en privado al gobernador sobre las posibles consecuencias.
En su análisis, Cristina también comparó el desempeño electoral con antecedentes históricos del antiperonismo y apuntó a factores externos, como la situación económica y el rol del presidente estadounidense Donald Trump, a quien acusó de influir en favor del gobierno de Javier Milei mediante apoyo financiero.
Las declaraciones de la exjefa de Estado profundizaron las tensiones dentro del peronismo. Desde el entorno de Kicillof no tardaron en responder. Daniel Menéndez, subsecretario de Economía Popular bonaerense, criticó a la exmandataria por “mirar al pasado” y afirmó que las listas impulsadas por ella para las elecciones nacionales “no representaban el futuro que necesita el pueblo”.
Menéndez sostuvo que “no tiene sentido erosionar el principal activo del campo nacional y popular de aquí a 2027” y defendió la estrategia provincial del gobernador.
El cruce entre Cristina y Kicillof expone el desgaste del kirchnerismo dentro del propio peronismo y la falta de conducción clara tras la derrota. Mientras algunos intendentes cercanos al gobernador promueven un distanciamiento definitivo de la exmandataria, el movimiento intenta definir su rumbo en medio de un escenario político marcado por divisiones internas y pérdida de poder territorial.

