Matías Jurado, de 37 años, proveniente del barrio Alto Comedero en San Salvador de Jujuy, fue detenido tras la desaparición de un hombre en situación de calle. En su vivienda encontraron restos óseos, piel humana y pruebas que podrían vincularlo con al menos otros cuatro crímenes. Sospechan que se trata de un asesino serial y no descartan la existencia de más víctimas.

Este lunes a las 16, el Ministerio Público Fiscal formalizará la acusación por uno de los homicidios ante el juez de control Gastón Mercau, quien además deberá resolver si el imputado continuará detenido con prisión domiciliaria y si la causa será considerada de investigación compleja, debido a los mutiples asesinatos que se le adjudican. De declararse así, podría extenderse hasta tres años sin llegar a juicio, aunque los fiscales creen que el plazo no será necesario.
Mientras tanto, los investigadores trabajan en dos frentes: por un lado, la División de Búsqueda de Personas revisa casos de desapariciones no resueltos de los últimos años; por el otro, un equipo de antropólogos forenses iniciará en los próximos días nuevas inspecciones en el terreno del acusado, donde ya se hallaron restos humanos en condiciones alarmantes.
La investigación se activó tras la denuncia por la desaparición de Jorge Omar Anachuri. Con la ayuda de cámaras del sistema 911, los fiscales lograron identificar a Jurado acompañando al hombre en un vehículo. El remisero que los trasladó señaló como destino la vivienda que los vecinos ya apodaban “la casa del horror”, en la cual los peritos hallaron huesos, piel, restos de sangre en recipientes con combustible, y ropa que pertenecería al desaparecido.
Un testimonio clave en la causa es el del sobrino de Jurado, de 16 años, quien vivía con él y fue quien marcó a los forenses los puntos exactos donde su tío habría enterrado o descartado los restos de los asesinados. El adolescente también declaró que los viernes era el día en que “pasaban cosas malas”, una afirmación que coincide con los relatos de vecinos que dijeron ver a Jurado ingresar hombres al domicilio, sin que volvieran a salir.
Los fiscales trabajan bajo la hipótesis de que Jurado elegía personas en situación de vulnerabilidad, especialmente en situación de calle, a quienes ofrecía changas o bebidas alcohólicas para atraerlas a su casa. Una vez allí, se presume que las sometía y asesinaba. Parte de los cuerpos eran enterrados en el lugar, mientras que otros fragmentos se quemaban o eran descartados en basurales dentro de bolsas de consorcio.
Dentro de la casa se hallaron palas, carretillas, ollas, bidones de nafta y otros elementos que podrían haber sido utilizados en el proceso de ocultamiento de los cuerpos. Además, los fiscales buscan restos biológicos y rastros de ADN en las paredes, ropa y utensilios del domicilio, con el fin de identificar posibles nuevas víctimas.
Jurado tiene antecedentes penales desde su adolescencia. Su primera condena fue a los 17 años por un robo con arma de fuego, y la última, en 2018, por delitos similares. Desde 2021 se encontraba en libertad.
La causa está a cargo del fiscal Guillermo Beller, junto a un equipo ampliado del Ministerio Público. A raíz de la complejidad del caso y la cantidad de pruebas por analizar, planean incorporar a un cuarto fiscal.

El fiscal general Sergio Lello Sánchez detalló que fue el cruce de datos entre cámaras de seguridad y la información sobre personas desaparecidas lo que permitió identificar a Jurado como sospechoso y autorizar el allanamiento. En ese procedimiento fue detenido junto a su sobrino, quien no está imputado y está siendo asistido por el área de Niñez.
Se espera que en los próximos días se amplíen las pericias en el terreno y que el sobrino amplíe su declaración testimonial sobre los cuerpo de los asesinados. La fiscalía no descarta que surjan nuevos nombres de posibles víctimas y trabaja con la hipótesis de que Jurado haya actuado con un modus operandi serial.
