El tráfico de fauna silvestre en Tucumán registra un preocupante aumento en 2025. Crece la cantidad de especies incautadas, se diversifican los animales comercializados y se detectan métodos cada vez más sofisticados de ocultamiento y transporte.
El tráfico de fauna silvestre en Tucumán se encuentra en alarmante crecimiento. Un reciente operativo de rutina realizado por la Policía en el barrio Soldado Tucumano, en Banda del Río Salí, permitió detectar tres tortugas semiacuáticas escondidas en la mochila de un hombre. Aunque a primera vista parezca un caso menor, los especialistas advierten que se trata de una muestra más de un fenómeno en expansión.

Las tortugas están protegidas por la Ley Provincial 6.292 y fueron trasladadas a Recursos Naturales, donde profesionales evaluarán su estado. Pero el episodio se suma a una larga lista: en lo que va del año, se rescataron 1.581 aves silvestres, frente a las 962 del mismo período del año pasado, lo que representa un incremento del 64%. Para la Policía, este aumento se debe tanto a una mayor actividad delictiva como a un cambio en la estrategia de control, más activa y apoyada en denuncias anónimas.
“El mercado negro siempre existió, pero hoy la gente se anima más a denunciar y eso nos permite actuar con mayor eficacia”, explicó el comisario Miguel Amaya, jefe de la División de Delitos Rurales y Ambientales de Burruyacu. Gracias a estas denuncias, se allanaron domicilios que funcionaban como centros de acopio clandestinos, donde se hallaron más de 250 aves hacinadas.

Las especies más traficadas incluyen reinas moras, cardenales, jilgueros, catas, loros, petiteros y lechuzas. Se venden por cifras que oscilan entre $30.000 y $100.000, dependiendo de la especie y su capacidad de canto. Además, se registraron casos de tráfico de especies exóticas de alto valor, como boas constrictoras —una de ellas enviada por encomienda en la bodega de un colectivo— cuyo precio supera el millón de pesos. También se hallaron gekos, linces, lampalaguas, osos meleros y gatos del monte, todos con distintos niveles de protección legal.
Los animales incautados son derivados al centro de rehabilitación de El Cadillal, bajo la supervisión de la bióloga Alicia Ibarra. “La mayoría llega en estado crítico. Muchas aves están deshidratadas, fracturadas o aún atrapadas en trampas. Las lechuzas, por ejemplo, muchas veces deben ser sacrificadas por daños irreparables”, detalló.
En cuanto a los mamíferos, los tratamientos son más complejos y prolongados. Algunos ejemplares son llevados a reservas como Horco Molle para evaluar su reinserción en la naturaleza.
Desde la Policía y organismos ambientales insisten en que tener animales silvestres como mascotas es ilegal y piden a la población que se comprometa en la lucha contra este delito. Las denuncias, incluso anónimas, se pueden realizar a [email protected] o informar tenencias a [email protected].
La batalla contra el tráfico de fauna silvestre sigue activa, pero exige la participación de todos. Como advierten los especialistas: sin denuncias, no hay operativos; y sin operativos, el tráfico ilegal sigue creciendo.
