El 13 de junio de 1982, un día antes de la rendición argentina en la Guerra de Malvinas, el capitán Carlos “Trucha” Varela lideró una de las misiones más audaces de la contienda. Con su escuadrilla de aviones Skyhawk, bombardeó un campamento británico en el monte Dos Hermanas, donde se encontraba el general Jeremy Moore, comandante de las tropas británicas.
Nacido en Tucumán, Varela se desempeñaba como capitán en la Fuerza Aérea Argentina en 1982. Junto a los tenientes Luis Cervera y Antonio Zelaya, participó en la última misión de combate de la guerra. Su valentía y liderazgo en el ataque fueron determinantes para retrasar la embestida final contra Puerto Argentino, aunque ya se sabía que la derrota era inminente.
La misión fue extremadamente peligrosa. Volaron a muy baja altura para evitar la detección de radares enemigos y nacionales. Varela, al mando de la escuadrilla “Chispas”, enfrentó un dilema crucial: la posibilidad de perder a sus hombres en la ofensiva. Sin embargo, decidido a cumplir con su deber, ordenó el ataque. “Observé una especie de campamento color verde, armazones de radar y helicópteros estacionados. Los puse dentro de mi mira y arrojé mis bombas”, recordó en una de sus últimas entrevistas.
El bombardeo tuvo un impacto significativo. Jeremy Moore reveló después de la guerra que estuvo a segundos de ser alcanzado por el ataque. La carpa en la que se encontraba fue destruida y sólo sobrevivió porque recibió una alerta momentos antes.
El retorno de la escuadrilla fue igualmente desafiante. Varela sufrió el impacto de fuego enemigo y enfrentó una decisión crítica: eyectarse o intentar regresar. Optó por seguir volando y logró llegar a salvo junto a sus compañeros, demostrando una vez más su determinación y coraje.
Carlos “Trucha” Varela falleció en octubre de 2016, pero su gesta sigue viva en la memoria de los argentinos. Su valentía y sacrificio en Malvinas lo convirtieron en un verdadero héroe de la patria.
