La recepción de Javier Milei por parte de Lisandro Catalán en el aeropuerto dejó una señal política difícil de ignorar: La Libertad Avanza ya no piensa en Tucumán solamente como un distrito para sumar votos, sino como una provincia que pretende gobernar en 2027.
Hay imágenes que resumen un momento político. Y hay otras que anticipan una elección.
La fotografía de Javier Milei abrazando a Lisandro Catalán en el aeropuerto Benjamín Matienzo pertenece a esta última categoría. No fue solamente una postal protocolar. Fue un mensaje político dirigido tanto hacia adentro de La Libertad Avanza como hacia todo el sistema de poder tucumano.
Mientras Osvaldo Jaldo aguardaba al Presidente en la Casa Histórica para cumplir con el protocolo institucional, fue Catalán quien recibió a Milei apenas descendió del avión.
La escena tuvo un peso propio. En política, las fotografías muchas veces dicen más que los discursos.
La decisión de competir por el poder
Según trascendió, Catalán bromeó con Milei sobre una escarapela con los colores de las banderas argentina y tucumana. Le habría advertido que, si no la usaba, no podrían ganar en la provincia.
La respuesta atribuida al Presidente fue contundente: “A Tucumán la ganamos sí o sí”.
La frase puede haber surgido en un intercambio informal, pero su contenido político es evidente. La Libertad Avanza no llegó a Tucumán solamente para disputar bancas legislativas o condicionar al peronismo. Llegó con la decisión de competir por la gobernación.
Eso modifica el escenario.
Hasta ahora, la relación entre la Casa Rosada y Jaldo estuvo marcada por la necesidad de construir gobernabilidad nacional. El gobernador acompañó iniciativas importantes del Gobierno y se mostró dispuesto a sostener una relación institucional con Milei.
Pero una cosa es acordar leyes en el Congreso y otra muy distinta es compartir un proyecto electoral.
La frase presidencial sugiere que Tucumán ya aparece en el mapa de provincias que el oficialismo nacional pretende conquistar en 2027.
El respaldo tiene nombre propio
La elección de Lisandro Catalán para recibir al Presidente tampoco fue un detalle menor.
En una fuerza política donde distintos dirigentes intentan ocupar espacios de representación, la fotografía del aeropuerto funcionó como una ratificación de liderazgo.
Catalán es hoy el principal interlocutor de la Casa Rosada en Tucumán. Viene construyendo una estructura propia, incorporando dirigentes de diferentes orígenes y tratando de ordenar un espacio que durante mucho tiempo se mostró fragmentado.
La imagen con Milei fortaleció esa posición.
No alcanza, por supuesto, con una fotografía para convertirse en candidato a gobernador. Pero tampoco se puede ignorar que las candidaturas comienzan a construirse mucho antes de ser anunciadas.
Primero se define la confianza política. Después, la conducción. Finalmente, llega la nominación electoral.
En ese proceso, Catalán quedó claramente mejor posicionado después del paso presidencial por Tucumán.
El desafío de transformar una foto en territorio
La Libertad Avanza mostró cohesión durante toda la jornada del 9 de Julio. Sus referentes aparecieron ordenados, alineados y con un liderazgo visible.
Ese contraste resultó importante frente a un peronismo que empieza a exhibir tensiones, silencios y diferentes niveles de protagonismo.
Sin embargo, el verdadero desafío para los libertarios recién comienza.
Una elección provincial no se gana únicamente con el respaldo presidencial. Tucumán tiene una estructura territorial compleja, con intendentes, comisionados rurales, legisladores, punteros y redes políticas que el peronismo construyó durante décadas.
Jaldo conserva una maquinaria electoral poderosa. También cuenta con recursos institucionales y una presencia territorial que ningún espacio opositor puede subestimar.
Para competir seriamente, La Libertad Avanza deberá convertir la identificación con Milei en organización local. Necesitará candidatos competitivos en los municipios, fiscales, militancia, equipos técnicos y una propuesta concreta para gobernar la provincia.
La foto del aeropuerto puede ser el comienzo. No puede ser el punto de llegada.
Un mensaje directo al peronismo
La frase atribuida a Milei también tuvo un destinatario evidente: el oficialismo tucumano.
La Casa Rosada puede sostener acuerdos parlamentarios con gobernadores peronistas y, al mismo tiempo, preparar candidatos para enfrentarlos en sus provincias.
No hay contradicción en esa estrategia. Milei necesita apoyos para gobernar, pero también necesita ampliar su poder territorial.
Tucumán representa una oportunidad simbólica.
Ganar una provincia históricamente administrada por el peronismo significaría demostrar que el fenómeno libertario puede superar el voto nacional y convertirse en una fuerza con capacidad real de gobierno local.
Por eso el mensaje no debe leerse solamente en clave tucumana.
Una victoria en la provincia tendría impacto en todo el norte argentino y permitiría a Milei mostrar que su espacio ya no depende exclusivamente de su figura.
La campaña empezó en la pista
Ninguna elección se gana con una frase. Tampoco con un abrazo.
Pero las decisiones políticas suelen manifestarse primero en gestos pequeños.
La recepción de Milei por parte de Catalán, el contacto directo con Karina Milei y la frase sobre ganar Tucumán dejaron una señal que el sistema político provincial deberá tomar en serio.
La Libertad Avanza decidió pelear por la gobernación.
El oficialismo nacional ya tiene un referente visible, un respaldo presidencial explícito y una narrativa para comenzar a construir la campaña.
Falta lo más difícil: transformar esa energía en una alternativa provincial capaz de disputar cada municipio, cada sección electoral y cada espacio de poder.
Pero la intención ya quedó expuesta.
Mientras muchos seguían mirando el palco de la Casa Histórica, la fotografía más importante del día se había tomado varios kilómetros antes, sobre la pista del aeropuerto.
Allí comenzó, simbólicamente, la batalla por la gobernación de Tucumán en 2027.
Por Máximo García Hamilton
Fuente: QuéDiario
