El presidente Javier Milei se reunió en la Quinta de Olivos con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para avanzar en la redacción de un nuevo Código Penal que busca modernizar el sistema y endurecer las penas frente a delitos que generan creciente preocupación social.
Tras el encuentro, el funcionario confirmó que ya se trabaja en un proyecto integral que será enviado al Congreso una vez finalizado. En paralelo, el Ejecutivo impulsará reformas puntuales para reforzar el esquema penal vigente, con foco en la seguridad y la protección de las víctimas, en línea con la agenda central del Gobierno.
Entre los cambios más relevantes, se prevé incorporar delitos que hoy no están adecuadamente contemplados o presentan vacíos legales. En ese listado aparecen las estafas piramidales, las entraderas, las salideras bancarias, los ataques bajo la modalidad de “viuda negra” y el accionar de los denominados motochorros. También se incluirán figuras vinculadas a delitos migratorios, maltrato animal, uso de armas dentro de cárceles y las picadas ilegales.
Desde el oficialismo señalan que el nuevo Código Penal tendrá como eje central a las víctimas, con el objetivo de revertir un sistema que, según sostienen, ha sido permisivo con los delincuentes. La iniciativa retoma trabajos previos realizados en gestiones anteriores, pero será reformulada bajo los lineamientos de la actual administración.
En paralelo, Mahiques mantuvo su primera reunión con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde se abordó la necesidad de cubrir vacantes judiciales. El Gobierno planea enviar al Senado pliegos para designar más de 300 cargos entre jueces, fiscales y defensores, con el objetivo de mejorar el funcionamiento del sistema.
Desde la Casa Rosada consideran que la falta de magistrados es uno de los principales problemas estructurales de la Justicia, por lo que la reforma del Código Penal se inscribe en una estrategia más amplia de reorganización institucional y fortalecimiento del sistema judicial.
