En Liniers, Boca sumó otra derrota que expone su falta de gol, su fragilidad defensiva y un funcionamiento que no aparece. Vélez lo venció 2 a 1 y dejó al equipo xeneize lleno de dudas en apenas cuatro fechas del torneo.
Si la idea era mostrar reacción, carácter o señales de crecimiento, Boca hizo exactamente lo contrario. En el estadio José Amalfitani, el equipo volvió a decepcionar y cayó 2 a 1 frente a Vélez Sarsfield, acumulando su segunda derrota en apenas cuatro fechas del Torneo Apertura. Seis puntos sobre doce posibles y una sensación que empieza a repetirse: este equipo promete poco y cumple menos.
El dato es contundente. Mientras Vélez, conducido por Guillermo Barros Schelotto, ya suma diez unidades y muestra una idea clara, Boca navega en la indefinición. Tiene la pelota, la administra sin apuro, pero no lastima. La posesión se vuelve decorativa y el arco rival, un destino casi prohibido.
El primer tiempo fue un fiel reflejo del presente xeneize. Control del balón, cero profundidad y ninguna situación realmente peligrosa. Vélez esperó, cerró espacios y dejó que su rival se enredara solo. Y lo logró sin sobresaltos.

En el segundo tiempo, el local decidió acelerar y expuso todas las falencias defensivas visitantes. A los 63 minutos, Matías Pellegrini apareció en el área tras una jugada colectiva y abrió el marcador. Tres minutos después, capturó un rebote y estampó el 2-0. Dos golpes rápidos, certeros y suficientes para desnudar a un Boca sin reacción anímica ni futbolística.
Claudio Úbeda intentó rearmar el equipo tras las bajas de Exequiel Zeballos y Ander Herrera, pasando a un 4-4-2 que jamás funcionó. Kevin Zenón estuvo lejos de reemplazar al “Chango” y Juan Ignacio Baringa volvió a quedar en el centro de las críticas de los hinchas, que ya perdieron la paciencia.

El descuento llegó recién en tiempo agregado, cuando Iker Zufiaurre empujó la pelota para el 2-1. Fue maquillaje, no respuesta. El partido ya estaba definido y Vélez lo controlaba sin problemas.
La comparación duele, pero es inevitable: Boca se parece cada vez más a lo que critica. Falta de gol, poca personalidad y un proyecto que no arranca. El Apertura recién empieza, pero las alarmas ya suenan fuerte. Y esta vez, no parece exageración.
