El Gobierno lanzó a consulta pública el nuevo esquema de subsidios, un sistema unificado que reemplazará la segmentación actual y definirá quiénes recibirán asistencia energética en electricidad, gas y garrafas a partir de 2026.
A partir del próximo año comenzará a implementarse un nuevo esquema de subsidios energéticos que modificará por completo la forma en que los hogares acceden a la asistencia estatal en electricidad, gas natural y garrafas. El Gobierno de Javier Milei presentó un proyecto para unificar todas las categorías vigentes y establecer un único régimen de cobertura, con criterios más estrictos y un enfoque centrado en la transparencia de costos y la disciplina fiscal.
El sistema dejará atrás la segmentación por niveles (N1, N2 y N3), así como los programas Tarifa Social de Gas y Programa Hogar, para dividir a los usuarios en solo dos grupos: hogares subsidiados y hogares que afrontarán el costo real de la energía. La iniciativa, publicada en el Boletín Oficial, se encuentra en consulta pública por quince días hábiles, mientras los actuales beneficiarios podrán actualizar sus datos mediante declaración jurada.

El acceso al subsidio quedará limitado a familias con ingresos por debajo de tres Canastas Básicas Totales, equivalentes hoy a $3.641.397, y permanecerán excluidos quienes posean bienes patrimoniales como embarcaciones o propiedades adicionales. Las personas inscriptas en el RASE serán migradas automáticamente al nuevo sistema.
El nuevo esquema prevé, para electricidad, una bonificación del 50% sobre un bloque de consumo de 300 kWh en los meses de mayor demanda y 150 kWh en temporadas templadas. En gas natural, el subsidio cubrirá la mitad del costo entre abril y septiembre, sin bonificación el resto del año. Para usuarios de garrafas y gas propano, la asistencia será directa a través de billeteras virtuales, con montos equivalentes a media garrafa por mes y una adicional en invierno.
La transición será gradual: en enero de 2026 se sumará un 25% extraordinario de bonificación en ambos servicios, que se irá reduciendo hasta desaparecer en diciembre del mismo año, con el fin de evitar saltos abruptos en las facturas. Desde ese momento, las facturas exhibirán el costo real de la energía, con valores mayoristas fijos para el gas y montos alineados al costo de generación eléctrica.
Según Economía, la depuración de padrones permitió identificar más de 2,5 millones de subsidios otorgados de forma indebida, entre ellos solicitudes a nombre de personas fallecidas y hogares en barrios privados. Con esta reestructuración, el Gobierno busca reducir el gasto en subsidios al 0,5% del PBI en 2026 y focalizar la ayuda en quienes realmente la necesitan.
Las zonas frías conservarán sus regímenes diferenciales, a definir en el Presupuesto 2026. El Ejecutivo asegura que la actualización de tarifas será paulatina y que no se esperan cortes eléctricos generalizados durante el verano, aunque persistirán riesgos en áreas con infraestructura deficiente.
El nuevo esquema de subsidios marca así un cambio profundo en la política energética, con impacto directo en los bolsillos de millones de hogares y en la estructura fiscal del país.
