El IPC de abril confirmó la desaceleración inflacionaria tras la salida del cepo cambiario. Con un 2,8%, es el menor aumento mensual en seis meses. Alimentos, aunque con subas moderadas, siguieron siendo el principal motor del índice. El Gobierno celebra los resultados y proyecta una convergencia con la inflación internacional.
La inflación en Argentina volvió a mostrar signos de desaceleración tras el fin del cepo cambiario. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en abril de 2025 un aumento del 2,8%, el más bajo desde noviembre del año pasado.
Este resultado consolida la tendencia a la baja que se inició luego de la flexibilización del régimen cambiario. En los primeros cuatro meses del año, la suba acumulada fue del 11,6%, mientras que en términos interanuales el alza llegó al 47,3%.
Entre las divisiones que más aumentaron en abril se destacaron Restaurantes y hoteles (4,1%), Recreación y cultura (4,0%) y Prendas de vestir y calzado (3,8%). En el otro extremo, los menores incrementos se dieron en Equipamiento y mantenimiento del hogar (0,9%) y Transporte (1,7%).
El rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas subió un 2,9%, siendo el que mayor incidencia tuvo sobre el índice general. Dentro de este segmento, se observaron subas relevantes en carnes, lácteos, huevos y panificados.
En cuanto a categorías, los bienes aumentaron 2,7% y los servicios 3,0%. El IPC Núcleo avanzó 3,2%, los precios estacionales 1,9% y los regulados 1,8%.
Desde el Gobierno interpretaron el dato como una validación del rumbo económico. “La menor inflación para un primer cuatrimestre desde 2020”, señaló el comunicado oficial. El presidente Javier Milei se expresó en redes sociales con ironía hacia analistas que proyectaban un salto inflacionario: “El dato: 2,8%”, escribió.
Martín Vauthier, asesor del ministro de Economía Luis Caputo, argumentó que el nuevo escenario de superávit fiscal, tipo de cambio libre y reducción de impuestos crea un entorno desfavorable a la inflación. Caputo, por su parte, reafirmó que la inflación “va a colapsar” y que el país está en camino a converger con los niveles internacionales.
La estabilidad del tipo de cambio tras el fin del cepo también influyó en el resultado. Aunque el mercado inicialmente esperaba una suba de precios en abril, el dólar se mantuvo en el centro de la banda de flotación, obligando a recalcular proyecciones a la baja.
Para mayo, las expectativas oficiales y privadas son optimistas. Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, anticipó una desaceleración aún más marcada: “Los indicadores de alta frecuencia muestran que la tendencia a la baja se profundiza”.
Así, el Gobierno apuesta a que la inflación continuará retrocediendo en los próximos meses, respaldado por su programa de disciplina fiscal y apertura de la economía.
