El Gobierno de Javier Milei avanza con una nueva fase de su plan de modernización de la infraestructura vial. Mientras continúa el proceso de concesión de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales mediante inversión privada, la administración nacional ya trabaja en una cuarta etapa que incorporará obras de mayor envergadura, entre ellas la construcción de autopistas, autovías, duplicación de calzadas y terceros carriles en los corredores con mayor circulación del país.
La iniciativa forma parte de la Red Federal de Concesiones, un esquema impulsado por el Ministerio de Economía que busca reemplazar el modelo de gestión estatal por un sistema de concesiones financiadas por capitales privados. El objetivo es rehabilitar la infraestructura vial, mejorar la seguridad, reducir los costos logísticos y aumentar la competitividad de la economía argentina sin recurrir a recursos del Tesoro Nacional.
Actualmente, el plan se encuentra en plena ejecución. A través de distintas licitaciones nacionales e internacionales, el Gobierno dividió el proceso en tres etapas que abarcan más de 9.000 kilómetros distribuidos en corredores estratégicos de todo el país. Las concesiones incluyen rutas fundamentales para el comercio, la producción y el transporte de cargas, como las rutas nacionales 5, 7, 8, 9, 12, 14, 34 y 35, además de autopistas y accesos clave al Área Metropolitana de Buenos Aires, la región portuaria y el norte argentino.
El nuevo sistema establece que las empresas adjudicatarias deberán poner las rutas en condiciones óptimas de transitabilidad antes de aplicar la tarifa de peaje comprometida. Además, las concesiones incorporan mecanismos de control por niveles de servicio, actualización tarifaria mediante índices oficiales y la implementación progresiva de tecnologías como TelePASE y peajes sin barreras (Free Flow), con el objetivo de agilizar la circulación y reducir los tiempos de viaje.
En paralelo a estas licitaciones, el Gobierno ya comenzó a diseñar una cuarta etapa orientada a ampliar la capacidad de las rutas nacionales mediante nuevas obras. Para ello, el Ministerio de Economía solicitó a la Dirección Nacional de Vialidad un relevamiento de los corredores prioritarios donde resulta necesaria la construcción de nuevas autopistas, autovías, terceros carriles y duplicaciones de calzada.
Los proyectos abarcan gran parte del territorio nacional e incluyen corredores vinculados a Vaca Muerta, el puerto de Bahía Blanca, la región centro, el norte argentino, los accesos hacia Bolivia, la zona portuaria de Rosario y Santa Fe, además de distintos tramos estratégicos de la Patagonia.
El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que el plan no finalizará con los actuales 9.000 kilómetros concesionados. Según explicó, el Gobierno prevé incorporar otros 12.000 kilómetros adicionales al nuevo sistema vial.
“A los 9.000 kilómetros que están en proceso de concesión les vamos a agregar 12.000 kilómetros adicionales, entre algunos que haremos doble mano y otros con pasos alternativos, y algunos que vamos a rehacer. El mapa vial para el final del mandato va a parecer que estamos en otro país”, afirmó el funcionario.
Desde el Ejecutivo sostienen que el nuevo modelo busca que el Estado deje de ser el principal ejecutor de las obras para asumir un rol de planificación, regulación y control, mientras el sector privado financia y desarrolla la infraestructura mediante contratos de largo plazo. La modalidad contempla concesiones por peaje de hasta 30 años y mecanismos de supervisión permanente para verificar el cumplimiento de las inversiones comprometidas.
Con la incorporación de esta nueva etapa, el Gobierno apuesta a consolidar un plan integral de infraestructura vial que combine mantenimiento, modernización y expansión de la red nacional, con el objetivo de mejorar la conectividad, fortalecer los corredores productivos y acompañar el crecimiento económico del país.
