La creciente expansión de las apuestas online entre niños y adolescentes encendió una señal de alarma entre especialistas en crianza digital. La licenciada Lucía Fainboim advirtió que esta práctica se volvió cada vez más frecuente y naturalizada entre los más jóvenes, impulsada por el acceso temprano a billeteras virtuales, la influencia de las redes sociales y el impacto de la fiebre mundialista.
“Lo que estamos viendo es que hoy un chico que no apuesta es una excepción”, afirmó la especialista, al describir un fenómeno que, según explicó, alcanza a menores cada vez más pequeños y se integra a situaciones cotidianas dentro y fuera de las escuelas.
Fainboim señaló que muchas aplicaciones financieras permiten a adolescentes operar cuentas digitales desde los 10 años con autorización familiar, lo que facilita el acceso al dinero virtual y reduce las barreras para ingresar al mundo de las apuestas. Como consecuencia, aseguró que la actividad comenzó a naturalizarse en ámbitos donde antes resultaba impensada.
“Estamos escuchando situaciones en el aula donde los chicos naturalizan la apuesta al punto de apostar cuántos van a reprobar o cuándo la docente va a retar a alguien”, ejemplificó.
El peso de las redes y la publicidad
La especialista remarcó que la exposición constante a mensajes vinculados con las apuestas contribuye a consolidar esta conducta. Según explicó, la publicidad aparece en redes sociales, transmisiones deportivas, camisetas de fútbol e incluso a través de influencers y figuras admiradas por niños y adolescentes.
“Vos ves en la plaza a los chicos de cuatro o cinco años con la remera de sus ídolos. Cuando entran a redes sociales hay un bombardeo de influencers que también les dicen: ‘Apostá, es fácil, te dejo un link’”, sostuvo.
Si bien reconoció que algunas plataformas incorporaron controles biométricos y restricciones para menores de edad, advirtió que muchos adolescentes terminan migrando hacia sitios ilegales cuando encuentran limitaciones en los sistemas formales.
Una problemática que excede a las familias
Para Fainboim, la responsabilidad de enfrentar este fenómeno no puede recaer únicamente en los hogares. La especialista consideró que existe una desigualdad entre el esfuerzo que deben realizar las familias para controlar el acceso y el enorme volumen de estímulos que reciben los jóvenes a diario.
“No podemos pretender que las familias luchen contra estos molinos de viento, que es publicidad, influencers. El esfuerzo que habría que hacer para que no entren es muy grande y no lo está haciendo nadie”, afirmó.
En ese sentido, propuso abrir un debate sobre la edad adecuada para otorgar acceso a billeteras virtuales y reforzar la educación financiera desde edades tempranas.
“Como familias deberíamos debatirnos si este chico está listo para manejar dinero digital. Yo creo que no. A los diez u once años, podríamos esperar un poco más”, señaló.
Además, destacó la importancia de que los niños aprendan primero a relacionarse con el dinero físico antes de administrar fondos digitales. “Una de las experiencias que deberíamos motivar mucho más antes de darle una billetera virtual es el manejo del dinero físico. Los chicos aprenden por experiencia”, concluyó.
Mientras crecen las preocupaciones por el impacto de las apuestas online en menores de edad, especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer los controles, promover la educación digital y avanzar en políticas públicas que permitan enfrentar una problemática que ya forma parte de la vida cotidiana de miles de adolescentes.
