El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dispuso un bloqueo naval en el estratégico Estrecho de Ormuz, en respuesta a la negativa de Irán a abandonar su programa nuclear, en el marco de negociaciones que se desarrollaron en Islamabad.
Según declaraciones del mandatario, las conversaciones registraron avances parciales y permitieron alcanzar acuerdos en varios puntos, aunque Teherán se mantuvo firme en su postura respecto al desarrollo nuclear. En ese contexto, Trump ordenó a la Armada estadounidense iniciar de inmediato el bloqueo del paso marítimo, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.
La medida contempla la intercepción de buques que intenten ingresar o salir del estrecho, así como operaciones para neutralizar minas marinas que, de acuerdo con Washington, habrían sido desplegadas por fuerzas iraníes.
En paralelo, el jefe de Estado estadounidense advirtió a China sobre la posibilidad de imponer aranceles del 50% en caso de que brinde asistencia militar a Irán. La advertencia fue realizada durante una entrevista televisiva, en la que remarcó que su administración monitoreará de cerca cualquier tipo de colaboración entre ambos países.
Trump también confirmó que prevé viajar a Pekín en mayo para mantener una reunión con el presidente chino, Xi Jinping, luego de haber postergado un encuentro previo en el contexto de la creciente tensión en Medio Oriente.
Por su parte, autoridades de Emiratos Árabes Unidos expresaron preocupación por el impacto global de la medida. El ministro de Industria y Tecnología Avanzada, Sultan Al Jaber, advirtió que el estrecho de Ormuz no pertenece a Irán y que cualquier restricción a su uso representa una amenaza a escala mundial, al tratarse de una vía clave para el comercio energético.
El Estrecho de Ormuz es considerado un punto crítico para el transporte de petróleo y gas, por donde circula una parte significativa del suministro energético global, lo que amplifica el impacto potencial de cualquier interrupción en la zona.
