Tras un marzo marcado por tensiones internas y externas, abril comenzó con indicadores que reflejan una mejora en el frente económico y refuerzan las expectativas del Gobierno de Javier Milei de avanzar hacia una etapa de mayor estabilidad y crecimiento.
Uno de los datos más relevantes es la fuerte intervención compradora del Banco Central de la República Argentina, que en las primeras seis jornadas hábiles del mes adquirió más de 1.000 millones de dólares. En paralelo, las reservas brutas registraron un incremento cercano a los 1.700 millones, impulsadas por el inicio de la liquidación de la cosecha gruesa, un factor clave para fortalecer el frente externo.
En materia inflacionaria, las proyecciones privadas anticipan una desaceleración a partir de abril, con estimaciones en torno al 2,4%. De confirmarse esta tendencia, se abriría la posibilidad de que los salarios comiencen a recuperar poder adquisitivo luego de varios meses de rezago. En este sentido, acuerdos paritarios cercanos al 3% mensual permitirían, por primera vez en siete meses, que los ingresos superen el ritmo de los precios.
El equipo económico, encabezado por el ministro Luis Caputo, también busca reforzar la estabilidad financiera en el plano internacional. En el marco de la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional en Washington, se prevé avanzar en la gestión de un desembolso por 1.000 millones de dólares, destinado a afrontar compromisos de deuda y consolidar el programa económico.
Otro factor que impulsa las expectativas oficiales es el impacto positivo de la cosecha gruesa sobre la actividad. Además del ingreso de divisas, este proceso dinamiza sectores asociados como el transporte, la logística y la comercialización de insumos, generando un efecto expansivo sobre distintas áreas de la economía.
En paralelo, la baja de las tasas de interés en pesos para plazos cortos comenzó a aliviar las condiciones financieras de las empresas, facilitando el acceso al crédito para capital de trabajo. Este escenario marca un contraste con el endurecimiento monetario registrado en la previa a las elecciones legislativas, cuando la suba de encajes había restringido la liquidez del sistema.
A nivel internacional, la posibilidad de una distensión en el conflicto en Medio Oriente aparece como un elemento adicional que podría favorecer a la Argentina. Un escenario de menor incertidumbre global incrementaría el interés por activos de mercados emergentes, lo que contribuiría a una reducción del riesgo país y a mejorar las condiciones de financiamiento.
En el plano político, si bien algunos indicadores de opinión reflejan una caída en la imagen del Gobierno, el nivel de apoyo se mantiene por encima del 40%, un dato que en la Casa Rosada consideran significativo en el contexto del ajuste en curso. La estrategia oficial apunta a consolidar la desaceleración inflacionaria y la estabilidad cambiaria como pilares para revertir esa tendencia en los próximos meses.
De esta manera, el inicio de abril presenta un conjunto de señales que el Gobierno interpreta como el comienzo de una etapa más favorable, con el foco puesto en profundizar la estabilización macroeconómica y avanzar hacia una recuperación sostenida de la actividad.
