Argentina dio un paso inédito en su matriz productiva: por primera vez, el país cuenta con café cultivado, cosechado y procesado íntegramente en su territorio. El desarrollo se lleva adelante en la provincia de Tucumán, donde la empresa Cabrales impulsa este proyecto pionero en conjunto con el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP).
La iniciativa marca un cambio significativo para un país que históricamente fue importador neto de café, abasteciéndose principalmente de Brasil y, en menor medida, de Colombia. Con este avance, Argentina comienza a explorar una nueva cadena de valor agroindustrial con potencial exportador.
El café producido en suelo tucumano ya cuenta con sello de origen nacional. Según los responsables del proyecto, las condiciones agroclimáticas de la región han permitido obtener un grano con características sensoriales distintivas, definido como de cuerpo equilibrado y aroma persistente.
El presidente de Cabrales, Martín Cabrales, destacó que la experiencia demuestra que el suelo argentino, con tecnología y manejo adecuados, puede alcanzar estándares internacionales de calidad. Además, subrayó que el objetivo es consolidar a futuro una producción capaz de competir con los principales países cafetaleros.
En paralelo, la empresa avanzó en la homologación del proyecto y en la adquisición de hasta 9.000 hectáreas en Tucumán para escalar la producción. Este proceso se da en un contexto económico donde el Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, impulsa una mayor apertura económica y promueve inversiones privadas en sectores productivos.
Si bien se trata de una industria incipiente, el desarrollo del café argentino representa una señal de diversificación productiva y de generación de nuevas oportunidades en economías regionales. De consolidarse, podría no solo sustituir importaciones, sino también posicionar al país como un nuevo jugador en el mercado internacional del café.
