No alcanza con publicar videos simpáticos para mostrar que se trabaja. Mientras las calles de San Miguel de Tucumán siguen destruidas, la intendenta parece más preocupada por hacer contenido que por dar respuestas concretas a los vecinos.
La intendenta Rossana Chahla volvió a hacer payasadas en las redes sociales. Esta vez, publicó un video para anunciar un supuesto nuevo plan de trabajo destinado a tapar los baches de la capital, destacando que, a pesar de ser lunes por la mañana, los empleados municipales estaban trabajando.
Resulta vergonzoso que se utilice el humor para presentar una tarea tan importante y, peor aún, que se termine ridiculizando a los obreros municipales. Los trabajadores que cumplen diariamente funciones esenciales para la ciudad merecen respeto y reconocimiento, no ser utilizados como parte de una puesta en escena para las redes sociales.
Pero el problema va mucho más allá de un video. A esta gestión no le habría alcanzado con avanzar en el desmantelamiento y la desarticulación de distintas áreas municipales, sino que también se cuestiona la decisión de tercerizar servicios y contratar empresas privadas para realizar tareas que antes estaban a cargo del propio municipio. Una política que, según las críticas, podría terminar costándoles más caro a los contribuyentes.
Menos videos y más gestión
Mientras Chahla intenta mostrarse graciosa en TikTok, los vecinos siguen transitando calles destruidas, reclamando servicios deficientes y esperando soluciones que no llegan. La ciudad no necesita más anuncios ni videos virales: necesita planificación, inversión y una gestión que se haga cargo de sus responsabilidades.
Desde la crítica también se considera especialmente grave que el propio municipio refuerce el estigma de que los empleados públicos no quieren trabajar. Los servidores municipales son trabajadores que merecen condiciones dignas, reconocimiento y respeto.
La intendenta debería entender que gobernar no es hacer contenido para las redes sociales. Es administrar los recursos de los vecinos, garantizar servicios públicos eficientes y hacerse responsable de los problemas de la ciudad. San Miguel de Tucumán necesita una intendenta que gestione, no una influencer que convierta las deficiencias de su administración en un espectáculo.
