La imagen positiva de Jaldo cayó entre los mandatarios con mayor valoración del país en una nueva medición nacional mientras que en el otro extremo del listado el bonaerense Kicillof encabeza los niveles más altos de rechazo.
El último informe de la consultora CB Consultora Opinión Pública volvió a medir la imagen de los gobernadores argentinos y dejó un dato que en Tucumán genera cada vez más debate político.
El gobernador Osvaldo Jaldo aparece en el tercer lugar del ranking de imagen positiva con 56,7%, detrás del mandatario de San Luis, Claudio Poggi (58,5%), y del gobernador de San Juan, Marcelo Orrego (58%).
Aunque el número podría interpretarse como positivo a simple vista, distintos analistas advierten que el posicionamiento de Jaldo no refleja necesariamente un crecimiento en su imagen, sino más bien un estancamiento que comienza a generar preocupación dentro del propio oficialismo provincial.

En términos políticos, mantenerse en el mismo nivel de aprobación mientras crecen los problemas económicos y sociales puede interpretarse como una señal de desgaste progresivo de la gestión.
Un ranking que deja expuestas las tensiones políticas
El informe también muestra que detrás de Jaldo aparecen gobernadores como Hugo Passalacqua con 55,3% y Raúl Jalil con 54%, lo que evidencia una competencia cada vez más ajustada entre los mandatarios provinciales por sostener niveles altos de aprobación.
Mientras tanto, el ranking de imagen negativa vuelve a dejar en una posición crítica al gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien registra 50,7% de imagen negativa, ubicándose entre los dirigentes con mayor rechazo ciudadano.

La lista de peor valoración está encabezada por Gustavo Melella con 51,6%, seguido por Alberto Weretilneck con 51,1%. También figuran Ricardo Quintela con 48,9% y Gildo Insfrán con 48,1%.
En Tucumán crecen las dudas sobre el futuro de la gestión
En el plano local, el dato que más preocupa a la dirigencia política es que la imagen de Jaldo ya no muestra el crecimiento que supo tener en los primeros meses de gestión.
Problemas estructurales de la provincia, reclamos sociales y un escenario económico complejo comienzan a impactar en la percepción pública del gobierno tucumano, lo que podría explicar el estancamiento en los indicadores de aprobación.
Si bien el gobernador todavía aparece dentro del grupo de mandatarios mejor posicionados del país, el ranking también deja en evidencia que la imagen de Jaldo enfrenta un desafío cada vez mayor para sostenerse en el tiempo, especialmente en un contexto donde la opinión pública se vuelve cada vez más exigente con las gestiones provinciales.
